En medio de masivas protestas, el Congreso de Argentina aprobó la noche del viernes (27.02.2026) la controvertida reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei, considerada uno de los proyectos centrales de su agenda económica.

La iniciativa fue sancionada con 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, pese a la fuerte oposición sindical y de bloques opositores. El oficialismo sostiene que los cambios buscan incentivar la contratación formal y reducir la litigiosidad laboral; sus detractores advierten que implica un retroceso en derechos adquiridos durante décadas.

La norma modifica el régimen vigente desde 1976 y contempla, entre otros puntos, la reducción de la base de cálculo para indemnizaciones por despido, nuevas alternativas para el pago de horas extra, limitaciones al derecho a huelga y cambios en la actividad sindical, así como la posibilidad de ampliar la jornada laboral bajo determinados esquemas.

El proyecto había sido aprobado el 11 de febrero en el Senado y luego pasó a la Cámara de Diputados, donde se introdujeron modificaciones. Por ese motivo, regresó a la Cámara Alta para su ratificación definitiva.

Posturas enfrentadas

Durante el debate —en el que intervinieron cerca de veinte oradores— el senador oficialista Juan Cruz Godoy, de La Libertad Avanza, defendió la iniciativa al asegurar que “se mantienen los derechos establecidos por la Ley de Contrato de Trabajo”.

En contraste, el presidente del bloque Justicialista, José Mayans, calificó la limitación del derecho a huelga como “abiertamente inconstitucional” y tildó la norma de “desastre legislativo”.

Por su parte, Patricia Bullrich, exministra de Seguridad y referente del oficialismo, sostuvo que el régimen laboral actual desalienta la contratación formal. “En nombre de los trabajadores se empujó a miles a la informalidad. Esta es la estafa moral que vamos a intentar corregir con esta ley”, afirmó.

Protestas en las calles

Mientras se desarrollaba la sesión, cientos de manifestantes —entre sindicalistas y dirigentes opositores— se concentraron frente al Congreso para rechazar la reforma.

La diputada peronista Natalia Zaracho advirtió que la norma “tendrá consecuencias gravísimas” para la población, especialmente para las mujeres. Si bien reconoció que cerca del 40 % de los trabajadores en Argentina se encuentra en la informalidad, consideró que el nuevo régimen podría profundizar la precarización laboral.

La movilización transcurrió de manera pacífica en las avenidas aledañas al Parlamento, con banderas y las tradicionales columnas acompañadas por bombos y tambores.

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