La presión política sobre el primer ministro británico, Keir Starmer, aumentó este lunes luego de las contundentes derrotas sufridas por el Partido Laborista en las recientes elecciones locales y regionales del Reino Unido. Legisladores, asesores y miembros de su propio gobierno comenzaron a exigir abiertamente su renuncia, cuestionando su capacidad para recuperar la confianza del electorado.
De acuerdo con medios británicos, más de 70 de los 403 diputados laboristas ya han pedido la salida de Starmer, considerando insuficientes sus promesas de renovar la agenda gubernamental y responder al creciente malestar ciudadano por la situación económica y política del país.
Según las normas internas del Partido Laborista, cualquier aspirante al liderazgo necesita el respaldo de al menos 81 parlamentarios —equivalente al 20 % de la bancada— para activar formalmente una contienda interna.
Crecen las divisiones dentro del Partido Laborista
Entre quienes han reclamado la dimisión del primer ministro figuran cuatro asesores gubernamentales que renunciaron en las últimas horas. Medios locales señalaron además que figuras clave del gabinete, como la ministra del Interior, Yvette Cooper, y la titular de Justicia, Shabana Mahmood, habrían pedido a Starmer encabezar una transición ordenada del poder.
Joe Morris, exsecretario parlamentario privado del ministro de Salud, Wes Streeting, afirmó en la red social X que “ahora está claro que el primer ministro ya no cuenta con la confianza del público para liderar este cambio”.
En la misma línea, Tom Rutland, exasesor de la secretaria de Medio Ambiente, Emma Reynolds, sostuvo que Starmer “ha perdido autoridad” dentro del bloque laborista y que difícilmente podrá recuperarla.
La diputada Melanie Ward también reclamó un cambio de liderazgo. Aunque reconoció el papel de Starmer en la transformación del Partido Laborista tras años de oposición, aseguró que “el mensaje de las elecciones fue claro: el primer ministro ha perdido la confianza pública”.
Crisis tras una histórica victoria
Starmer, de 63 años, llegó al poder en julio de 2024 tras una amplia victoria electoral que puso fin a 14 años de gobiernos conservadores marcados por la austeridad, las disputas internas derivadas del Brexit y las consecuencias de la pandemia.
Sin embargo, su gestión se ha visto golpeada por una serie de crisis políticas y errores estratégicos. Uno de los episodios más controvertidos fue el nombramiento y posterior salida de Peter Mandelson como embajador británico en Washington, tras revelarse sus vínculos con el fallecido financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein.
A ello se suma la persistente crisis del costo de vida y la falta de crecimiento económico, factores que han erosionado rápidamente la popularidad del gobierno. No obstante, Starmer recibió respaldo internacional por su postura crítica frente al presidente estadounidense Donald Trump en relación con el conflicto con Irán.
Derrota electoral y avance de la ultraderecha
Las elecciones locales y regionales celebradas la semana pasada representaron un duro revés para los laboristas. El partido ultraderechista Reform UK y el Partido Verde lograron importantes avances electorales a costa del oficialismo.
Además, el Partido Laborista perdió por primera vez el control del Parlamento autónomo de Gales frente al nacionalista Plaid Cymru y tampoco consiguió recuperar terreno frente al Scottish National Party en Escocia.
Durante un discurso pronunciado el lunes, Starmer reconoció el descontento social y admitió que enfrenta un fuerte desgaste político.
“Sé que tengo detractores y sé que debo demostrarles que están equivocados, y lo haré”, afirmó el líder laborista, quien prometió impulsar medidas “más contundentes” en áreas clave como el crecimiento económico, la energía y las relaciones con Europa.
También anunció su intención de nacionalizar completamente la empresa siderúrgica British Steel y lanzó una de sus críticas más severas al Brexit, al afirmar que la salida del Reino Unido de la Unión Europea dejó al país “más pobre, más débil y menos seguro”.
¿Quién podría reemplazarlo?
Tras el discurso, la diputada Catherine West, que inicialmente evaluaba promover una moción de censura, señaló que ahora busca reunir apoyos para exigir a Starmer un calendario que permita elegir un nuevo líder laborista en septiembre.
Aunque Starmer prometió resistir cualquier intento de destitución y advirtió que el electorado “jamás perdonaría” al Partido Laborista si reproduce el “caos” vivido bajo los conservadores —que tuvieron cinco primeros ministros desde 2010—, en Westminster ya circulan nombres de posibles sucesores.
Entre ellos destacan el ministro de Salud, Wes Streeting, y la ex viceprimera ministra Angela Rayner, aunque ninguno cuenta con un respaldo unánime dentro del partido.
FRANCE 24 con AFP