El Congreso de Estados Unidos aprobó un paquete presupuestario de 70.000 millones de dólares destinado a fortalecer las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump durante los próximos tres años. La iniciativa, que ya había recibido luz verde en el Senado, quedó lista para convertirse en ley una vez que sea promulgada por el mandatario republicano.
La Cámara de Representantes dio su aprobación definitiva al proyecto con 214 votos a favor y 212 en contra, consolidando así uno de los principales pilares de la agenda migratoria de Trump.
La legislación asigna recursos adicionales al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza, con el objetivo de intensificar las operaciones de control migratorio tanto en las fronteras como en el interior del país. La medida fue aprobada pese a las críticas de legisladores demócratas, que intentaron bloquear la financiación argumentando preocupaciones por el incremento de operativos y por incidentes recientes en los que agentes migratorios se vieron involucrados en enfrentamientos que dejaron víctimas mortales.
Los republicanos imponen su mayoría
La oposición demócrata no logró frenar el proyecto. Aunque algunos legisladores independientes se alinearon con la bancada demócrata, la mayoría republicana en la Cámara Baja terminó respaldando la propuesta impulsada por Trump en el marco de su estrategia de endurecimiento de las políticas migratorias.
Los republicanos utilizaron su control del Congreso para garantizar la aprobación de una ley que financiará durante los próximos tres años a las dos principales agencias migratorias dependientes del Departamento de Seguridad Nacional.
La semana pasada, el Senado —también bajo control republicano— había aprobado el mismo texto tras una extensa sesión de votación. Para ello, los legisladores conservadores recurrieron al mecanismo de reconciliación presupuestaria, una herramienta parlamentaria que les permitió evitar el bloqueo de la oposición demócrata en la Cámara Alta.
Con la aprobación definitiva del Congreso, el proyecto solo espera la firma de Trump para entrar en vigor.
¿Cómo se distribuirán los fondos?
Según la Casa Blanca, la legislación destina 38.000 millones de dólares al ICE, 26.000 millones a la Patrulla Fronteriza y otros 5.000 millones para cubrir gastos extraordinarios y contingencias operativas.
La administración sostiene que estos recursos garantizarán un flujo constante de financiamiento para las agencias migratorias, consideradas clave en el objetivo de incrementar las deportaciones y reforzar la vigilancia fronteriza. El Gobierno aspira a alcanzar un ritmo de expulsiones cercano al millón de personas por año.
La versión inicial del proyecto había enfrentado obstáculos debido a la inclusión de partidas polémicas, entre ellas 1.000 millones de dólares destinados a reforzar la seguridad de la Casa Blanca —incluida la construcción de un nuevo salón de baile impulsado por Trump— y un fondo de 1.800 millones para compensar a aliados políticos que aseguran haber sido objeto de investigaciones injustificadas.
Ante las críticas recibidas, ambas propuestas fueron eliminadas, permitiendo que la iniciativa avanzara centrada exclusivamente en la financiación de las políticas migratorias.
La inmigración, eje de la disputa política
La aprobación del paquete presupuestario refuerza uno de los temas centrales de la campaña republicana de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato. La inmigración continúa siendo uno de los asuntos que más polariza a los dos principales partidos estadounidenses.
«Ya era hora. Tenemos que financiar la seguridad fronteriza y el control migratorio, y es lamentable que los republicanos tengamos que hacerlo solos», declaró el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, al defender la iniciativa.
Desde la oposición, sin embargo, las críticas no tardaron en llegar. El congresista demócrata Lloyd Doggett, representante por Texas, calificó el proyecto como un «fondo discrecional para el ICE» y advirtió sobre el riesgo de ampliar sin suficientes controles las capacidades de las autoridades migratorias.
La nueva asignación presupuestaria se suma a los cerca de 140.000 millones de dólares que el Congreso controlado por los republicanos aprobó el año pasado para el ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza como parte del amplio paquete de recortes fiscales y gastos promovido por Trump.
Con esta nueva inyección de recursos, la Casa Blanca busca acelerar y consolidar su estrategia de control migratorio, uno de los ejes más visibles y controvertidos del segundo mandato del presidente republicano.