La familia de Stephen Ogilvie, el hombre que perdió el ojo izquierdo tras ser brutalmente apuñalado en Belfast, hizo un llamado a la calma y pidió que su tragedia no sea utilizada para fomentar el odio ni los discursos antimigratorios que han desencadenado una ola de disturbios en Irlanda del Norte. Mientras tanto, el presunto agresor, Hadi Alodid, compareció ante la justicia y las autoridades reforzaron la seguridad ante el riesgo de nuevos episodios de violencia.
“No queremos que esta tragedia divida a la gente”
Los familiares de Ogilvie emitieron este miércoles 10 de junio un contundente mensaje en el que rechazaron que el ataque sufrido por su ser querido sea utilizado como pretexto para promover la hostilidad contra los inmigrantes o profundizar las divisiones sociales.
“Queremos dejar absolutamente claro que los disturbios nocturnos no son bienvenidos y que la protesta pacífica es la única vía”, señaló la familia en un comunicado. “Muchos inmigrantes realizan una contribución invaluable a nuestro país, especialmente en el sistema de salud y en el sector de la hostelería. No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a las personas ni para avivar la hostilidad”.
Ogilvie permanece hospitalizado con heridas de gravedad después de haber perdido el ojo izquierdo durante el ataque ocurrido el pasado 8 de junio en el norte de Belfast. Las imágenes de la agresión se difundieron rápidamente en redes sociales, provocando una fuerte reacción pública y desencadenando protestas que pronto derivaron en disturbios.
En una declaración difundida por el diputado unionista Phillip Brett, la familia expresó estar “completamente devastada” por lo sucedido y aseguró que su única prioridad es acompañar a Stephen durante su recuperación.
Disturbios, incendios y ataques contra inmigrantes
Horas después de que los videos del ataque se viralizaran, cientos de personas participaron en disturbios en Belfast y otras localidades de Irlanda del Norte.
Grupos de manifestantes, muchos de ellos encapuchados o con el rostro cubierto, incendiaron vehículos, bloquearon carreteras, atacaron viviendas y se enfrentaron a la policía. Varias casas fueron quemadas tras ser identificadas erróneamente como residencias de inmigrantes.
Los servicios de emergencia tuvieron que rescatar a familias atrapadas en viviendas afectadas por incendios, incluida una familia con un bebé. También se registró la quema de un autobús y numerosos automóviles.
Entre los afectados se encontraba Jamie Corry, un residente local que observó impotente cómo su vivienda era consumida por las llamas pese a sus intentos por detener a quienes provocaban el incendio.
La tensión también golpeó a la comunidad migrante. Anselme Shima, originario de la República Democrática del Congo y residente en Belfast desde hace casi una década, describió la situación como aterradora.
“No sabemos qué hacer. Tengo miedo. Al ver esto, me pregunto si seré el próximo”, declaró.
Condena unánime de las autoridades
Las principales autoridades británicas y norirlandesas condenaron tanto el apuñalamiento como los ataques contra minorías étnicas registrados durante los disturbios.
El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó el ataque como “repugnante”, pero subrayó que la violencia contra personas por su origen “no será tolerada”.
“Expulsar a la gente de sus hogares no es la respuesta adecuada”, afirmó durante una intervención parlamentaria.
Por su parte, la primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, describió los hechos como “una cobardía repugnante”, mientras que la viceprimera ministra, Emma Little-Pengelly, consideró “totalmente inaceptable” responsabilizar a comunidades enteras por los actos de una sola persona.
La ministra de Justicia, Naomi Long, acusó a “actores de mala fe” de aprovechar el miedo y la indignación para promover ataques racistas.
Un clima de creciente polarización
Los disturbios se producen en un contexto de creciente tensión en torno a la inmigración en el Reino Unido. Durante los últimos meses, diversos delitos atribuidos a personas migrantes han sido utilizados por grupos antiinmigración para promover protestas y movilizaciones.
Aunque históricamente Irlanda del Norte registró bajos niveles de inmigración debido al conflicto conocido como The Troubles, la llegada de población extranjera ha aumentado de forma sostenida durante los últimos años.
De acuerdo con el censo de 2021, más del 96 % de la población norirlandesa se identificaba como blanca. Paralelamente, las estadísticas policiales registraron en 2025 un número récord de incidentes racistas denunciados.
Las autoridades insisten en que el ataque contra Ogilvie no está siendo investigado como un acto terrorista y recuerdan que la responsabilidad penal recae exclusivamente sobre el acusado.
El sospechoso comparece ante la justicia
El presunto autor del ataque, Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años, compareció este miércoles por videoconferencia ante el Tribunal de Magistrados de Belfast.
La Fiscalía le imputa los delitos de intento de asesinato, posesión ilegal de arma blanca y amenazas de muerte contra un radiólogo que lo atendió posteriormente en un hospital.
Durante la audiencia, un detective aseguró que Alodid cegó a Ogilvie del ojo izquierdo durante la agresión y que fue hallado por la policía junto a la víctima portando un cuchillo de cocina.
Según el testimonio presentado ante el tribunal, el acusado también habría amenazado al personal sanitario tras su arresto.
Alodid ingresó en Irlanda del Norte desde la República de Irlanda en 2023 y posteriormente obtuvo un permiso de residencia de cinco años en el Reino Unido. El juez Steven Keown rechazó concederle la libertad bajo fianza y ordenó su permanencia en prisión preventiva hasta la próxima audiencia, prevista para el 8 de julio.
Al concluir la sesión, el magistrado realizó una inusual declaración pública para condenar tanto el ataque como los posteriores disturbios.
Keown expresó su respaldo a la víctima, a su familia y a los servicios de emergencia, y advirtió que quienes participen en actos violentos enfrentarán severas consecuencias penales.
En referencia a mensajes difundidos en redes sociales que convocaban nuevas protestas e instaban a los asistentes a acudir con máscaras y ropa oscura, el juez fue categórico: quienes participen en hechos violentos “también irán a prisión”.
Ante el riesgo de nuevos disturbios, el jefe de la policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, anunció el despliegue de 200 agentes adicionales y solicitó apoyo a otras fuerzas policiales del Reino Unido.
Redes sociales bajo escrutinio
La crisis también ha reabierto el debate sobre el papel de las redes sociales en la difusión de mensajes de odio y en la organización de protestas violentas.
El regulador británico de comunicaciones, Ofcom, advirtió a las plataformas digitales que tomará medidas para combatir contenidos relacionados con el odio racial y la violencia.
Según el organismo, algunos de los disturbios registrados en Belfast parecen haber sido alentados mediante publicaciones difundidas en internet. Ofcom recordó que, en situaciones de crisis, suele repetirse un mismo patrón: la circulación de contenido ilegal en línea que posteriormente desemboca en delitos de odio y actos violentos.
La entidad instó a las empresas tecnológicas a actuar de manera inmediata y advirtió que aplicará las sanciones previstas en la legislación británica de seguridad digital contra aquellas plataformas que incumplan sus obligaciones.
Con Reuters, AP, EFE y medios locales.