República Dominicana anunció este martes que recibirá temporalmente a un número limitado de migrantes deportados desde Estados Unidos que sean originarios de terceros países, como parte de un acuerdo suscrito entre ambos gobiernos para facilitar su retorno a las naciones de origen. Los ciudadanos haitianos quedarán excluidos de esta medida.
La decisión fue oficializada mediante un memorando de entendimiento “de carácter no vinculante”, firmado entre Washington y Santo Domingo en el contexto de la política de deportaciones masivas impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
“Ambos gobiernos suscribieron en el día de hoy un memorando de entendimiento orientado al ingreso temporal y excepcional a territorio dominicano de un número limitado de nacionales de terceros países”, indicó el Gobierno dominicano en un comunicado.
Deportados permanecerán en tránsito
Según las autoridades, las personas trasladadas ingresarán al país “en condiciones de tránsito” y deberán cumplir ciertos requisitos, entre ellos no contar con antecedentes penales.
El acuerdo excluye expresamente a ciudadanos haitianos y a menores de edad no acompañados.
República Dominicana mantiene desde hace años una política migratoria estricta frente a Haití, nación vecina que atraviesa una profunda crisis humanitaria, económica y de seguridad, con amplias zonas bajo control de bandas armadas.
Cada año, miles de haitianos son deportados desde territorio dominicano en medio de las tensiones bilaterales por la migración irregular.
Washington brindará apoyo financiero y logístico
El Gobierno dominicano precisó además que el mecanismo contará con respaldo financiero y operativo de Estados Unidos para garantizar condiciones adecuadas durante la permanencia temporal de los migrantes.
“El programa contará con apoyo financiero y operativo del gobierno estadounidense para asegurar condiciones apropiadas durante la estancia temporal y facilitar el retorno ordenado a los países de origen”, señala el comunicado oficial.
La medida se suma a otros acuerdos alcanzados recientemente por Washington con países de América Latina y el Caribe para recibir temporalmente a migrantes indocumentados mientras se gestionan sus procesos de repatriación.
La política forma parte de la estrategia migratoria de la administración Trump, que busca acelerar las expulsiones de extranjeros en situación irregular y reducir la presión sobre los centros de detención en territorio estadounidense.