El buque Sea Horse, con bandera de Hong Kong, se dirige a Cuba con cerca de 200.000 barriles de diésel de origen ruso, en medio de las restricciones impuestas por Estados Unidos al suministro energético hacia la isla.
Según datos de seguimiento marítimo, la embarcación podría arribar en los próximos días, lo que marcaría la primera entrega de combustibles refinados a Cuba desde inicios de enero.
A diferencia del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que transporta unos 700.000 barriles de crudo y sí está bajo sanciones, el Sea Horse no figura en las listas restrictivas de Washington.
Maniobras para evadir controles
De acuerdo con la firma de inteligencia marítima Windward, el Sea Horse cargó el combustible mediante una operación de transferencia entre buques frente a las costas de Chipre.
Posteriormente, alteró su ruta en varias ocasiones: primero declaró como destino La Habana y luego señaló que se dirigía a Gibraltar “para recibir órdenes”, en medio de los controles sobre embarcaciones que intentan llegar a Cuba.
El buque también redujo drásticamente su velocidad y permaneció a la deriva en el Atlántico, una maniobra que podría interpretarse como intento de evitar su rastreo.
Además, habría apagado su sistema de identificación automática (AIS), práctica considerada riesgosa y asociada a operaciones destinadas a eludir sanciones internacionales.
Crisis energética agrava situación en la isla
La llegada del cargamento sería clave para Cuba, que enfrenta una severa crisis energética con apagones recurrentes en gran parte del país.
La situación se agravó tras la interrupción de suministros externos, lo que ha limitado la generación eléctrica y afectado actividades esenciales como el transporte y la producción.
En los últimos días, millones de habitantes han sufrido nuevos cortes de electricidad, reflejo del deterioro del sistema energético.
Otro petrolero ruso llegaría en los próximos días
En paralelo, el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, sancionado por Estados Unidos, navega hacia Cuba con unos 730.000 barriles de crudo y se espera su llegada en aproximadamente diez días.
El experto Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, señaló que este envío podría aliviar parcialmente la escasez de combustible en la isla.
Sin embargo, autoridades estadounidenses indicaron que no han detectado hasta ahora un reabastecimiento masivo de Rusia hacia Cuba, aunque continúan monitoreando movimientos navales en la zona.