La libertad en el mundo registró en 2025 su vigésimo año consecutivo de deterioro, de acuerdo con un informe publicado por la organización Freedom House, que advierte un debilitamiento sostenido de los derechos políticos y las libertades civiles a nivel global.
El reporte señala que al menos 54 países experimentaron retrocesos en sus niveles de libertad. Entre las naciones consideradas “libres” que mostraron mayores caídas figuran Estados Unidos, Bulgaria e Italia. En el caso estadounidense, el país mantuvo esa categoría, pero descendió a 81 puntos sobre 100, su calificación más baja registrada.
En contraste, algunos países lograron avances. Bolivia, Fiyi y Malaui pasaron de ser catalogados como “parcialmente libres” a “libres”, principalmente por el fortalecimiento del Estado de derecho.
Avance de las autocracias
El informe identifica a Nicaragua y Venezuela como ejemplos de cómo democracias frágiles pueden derivar en regímenes autoritarios. En el caso venezolano, se advierte que el deterioro institucional se profundizó durante el gobierno de Nicolás Maduro, con represión de protestas y subordinación de los poderes del Estado.
Asimismo, entre los países con peor desempeño destaca Irán, que redujo su puntuación tras detenciones masivas vinculadas a protestas, y Sudán, que cayó a apenas 1 punto sobre 100 en medio de un conflicto marcado por violencia extrema y desplazamientos forzados.
Deterioro de la libertad de prensa
El estudio también advierte que, en las últimas dos décadas, el número de países “parcialmente libres” se ha reducido significativamente, mientras que la libertad de prensa, la libertad de expresión y el debido proceso son los aspectos que más se han deteriorado en el mundo.
A pesar del panorama negativo, 35 países registraron mejoras en 2025, entre ellos Siria y Sri Lanka. En el extremo opuesto, Finlandia obtuvo la puntuación perfecta (100), seguida por Noruega, Suecia y Nueva Zelanda, con 99 puntos.
Estados Unidos, en retroceso
Entre las democracias consolidadas, Estados Unidos experimentó uno de los descensos más notorios, con una caída de tres puntos atribuida al aumento de la polarización política, la disfunción legislativa y el fortalecimiento del poder ejecutivo.
El informe también vincula este retroceso con problemas estructurales como el estancamiento partidista en el Congreso, que derivó en uno de los cierres de gobierno más prolongados en la historia reciente del país.
En conjunto, el reporte confirma una tendencia sostenida: el avance de prácticas autoritarias, los conflictos armados y la erosión institucional continúan debilitando la libertad en el mundo.