La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, advirtió que, pese a los duros golpes recibidos, el gobierno iraní mantiene su estructura y aún representa una amenaza para los intereses estadounidenses.
Durante una audiencia en el Senado, Gabbard señaló que Irán ha sido seriamente afectado por las operaciones militares de Estados Unidos e Israel, pero subrayó que el régimen sigue en pie y podría reconstruir sus capacidades militares si logra sostenerse en el tiempo.
“El régimen iraní parece mantenerse intacto, aunque claramente debilitado tras los ataques dirigidos a su liderazgo y a su infraestructura militar”, sostuvo, al cumplirse 19 días del inicio de la intervención estadounidense en la región.
La funcionaria indicó además que la capacidad de proyección militar convencional de Irán ha quedado prácticamente neutralizada, lo que reduce significativamente su margen de acción estratégica. No obstante, alertó que tanto Teherán como sus aliados aún conservan la capacidad de ejecutar ataques contra intereses de Estados Unidos y sus socios.
La comparecencia se produjo en un contexto de tensión política en Washington, tras la renuncia del director del Centro Nacional Antiterrorista, Joe Kent, quien discrepó abiertamente con la operación militar en Irán.
En una carta pública, Kent sostuvo que Irán no representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, lo que ha intensificado las críticas —tanto de demócratas como de algunos republicanos— hacia la decisión del gobierno de Donald Trump de llevar a cabo la ofensiva.
Finalmente, Gabbard y otros altos funcionarios presentaron el informe anual de la comunidad de inteligencia, en el que identificaron a China, Rusia, Corea del Norte e Irán como las principales amenazas estatales para Estados Unidos.
En la versión escrita de su intervención, Gabbard afirmó que el programa de enriquecimiento nuclear iraní fue “prácticamente anulado” tras los ataques de 2025 y que, hasta el momento, no hay indicios de que dichas actividades se hayan reanudado.