Tras la caída de Nicolás Maduro y el ajuste de sanciones por parte de Washington, refinerías de Estados Unidos avanzan para comprar crudo venezolano directamente a PDVSA, en paralelo al auge petrolero y gasífero de países vecinos como Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago.
Según Reuters, compañías como Phillips 66 y Citgo Petroleum buscan adquirir crudo pesado venezolano sin intermediarios, tras la emisión de una licencia general por parte del gobierno de Donald Trump que amplió el marco para exportaciones desde Venezuela. El comercio podría alcanzar hasta 5.000 millones de dólares en los próximos meses.
Phillips 66, con refinerías en la costa del Golfo capaces de procesar crudos pesados, ya habría adquirido cargamentos de Merey con descuentos significativos frente al Brent. Otras empresas, como Valero Energy, evalúan sumarse más adelante. Sin embargo, persisten obstáculos: PDVSA exige autorizaciones específicas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y varios bancos aún son cautelosos en financiar operaciones vinculadas a Venezuela.
Guyana y Surinam: nuevo polo petrolero
Mientras tanto, Guyana consolida su posición como una de las economías de mayor crecimiento gracias a los desarrollos “offshore” liderados por ExxonMobil en el bloque Stabroek. Los proyectos Uaru y Whiptail añadirán cada uno 250.000 barriles diarios, llevando la producción del país a más de un millón de barriles diarios en los próximos años. Surinam avanza en una senda similar, configurando junto a Guyana uno de los polos energéticos más dinámicos del mundo.
Este auge ha reavivado la idea de un corredor energético atlántico que incluya también a la Guayana Francesa y Brasil, diversificando el mapa energético regional históricamente dominado por Venezuela.
Trinidad y Tobago apuesta por el gas
En paralelo, Trinidad y Tobago impulsa proyectos gasíferos “offshore” con Venezuela, operados por Shell y BP, además de evaluar la reapertura de su refinería de Pointe-à-Pierre, con capacidad estimada de 150.000 barriles diarios.
En este nuevo escenario, el Caribe vuelve a ocupar un lugar estratégico en el tablero energético. Para Washington, el acceso directo al crudo venezolano es relevante, pero los avances de Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago ofrecen alternativas que reconfiguran el equilibrio regional.