Durante décadas, Canadá fue visto como un país abierto y acogedor para quienes buscaban un nuevo comienzo. Sin embargo, esa imagen comienza a resquebrajarse. El primer ministro, Mark Carney, confirmó la congelación de los objetivos de acogida, marcando un giro sin precedentes en la política migratoria del país.

El cambio responde, en gran medida, a la presión de la opinión pública: un 58 % de los canadienses considera hoy que la inmigración es “excesiva”, frente al 27 % registrado en 2022. Detrás de esta percepción se encuentran factores como la crisis habitacional y la sobrecarga de los sistemas de salud y servicios sociales.

En 2023, Canadá recibió más de 1,27 millones de nuevos residentes, la cifra más alta desde 1957, impulsada por la escasez de mano de obra. Actualmente, casi una de cada cuatro personas que vive en el país nació en el extranjero, proporción única entre las naciones del G7.

Pero el auge de movimientos antiinmigración como Take Back Canada refleja un cambio de clima político. Mientras tanto, los trabajadores extranjeros insisten en que son esenciales para sostener la economía canadiense y su crecimiento futuro.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducir»