Los presidentes de Estados Unidos y Brasil, Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva, mostraron este jueves (07.05.2026) señales de acercamiento político y económico tras una extensa reunión celebrada en la Casa Blanca, marcada por las disputas comerciales, la crisis en Oriente Medio y la situación judicial del expresidente Jair Bolsonaro.

El encuentro, que se prolongó durante cerca de tres horas e incluyó un almuerzo privado, superó ampliamente el tiempo inicialmente previsto y concluyó con mensajes positivos de ambas partes.

“La reunión fue muy bien”, escribió Trump en su red Truth Social, donde calificó a Lula como un “presidente dinámico” y destacó la disposición de ambos gobiernos para fortalecer el diálogo bilateral.

Por su parte, Lula afirmó en una rueda de prensa realizada en la embajada brasileña en Washington que el encuentro permitió dar “un paso importante” en la relación entre las dos mayores economías del continente.

“La buena relación entre Brasil y Estados Unidos es una demostración de que las dos mayores democracias de América pueden trabajar juntas y servir de ejemplo al mundo”, declaró el mandatario brasileño, quien describió la conversación como “cordial, franca y distendida”.

Nuevas negociaciones por aranceles

Uno de los principales temas abordados fue la disputa comercial entre ambos países. Washington mantiene aranceles sobre diversos productos brasileños y abrió investigaciones por supuestas prácticas comerciales desleales.

Tras la reunión, ambos gobiernos acordaron que sus equipos económicos volverán a reunirse en un plazo de 30 días para avanzar en nuevas negociaciones comerciales y buscar mecanismos que reduzcan las tensiones arancelarias.

Lula aseguró además que no se discutió el sistema de pagos instantáneos Pix, desarrollado por el Banco Central de Brasil, pese a las críticas de sectores financieros estadounidenses que consideran que afecta a empresas como Visa y Mastercard.

Cuba, Irán y minerales estratégicos

La reunión también abordó asuntos geopolíticos sensibles. Lula reiteró sus críticas a la política exterior estadounidense en relación con Cuba, Venezuela y la guerra en Irán.

El mandatario brasileño reveló que Trump le aseguró que Estados Unidos “no tiene intención de invadir Cuba”, en medio de las tensiones regionales y del histórico embargo económico contra la isla.

“Cuba quiere dialogar y encontrar una salida al bloqueo que ha limitado durante décadas el desarrollo del país”, sostuvo Lula, quien expresó su disposición a colaborar en eventuales iniciativas diplomáticas.

Sobre Irán, el presidente brasileño volvió a condenar la escalada militar en Oriente Medio y advirtió sobre el impacto que un eventual cierre del estrecho de Ormuz podría tener en el suministro global de fertilizantes, fundamentales para la agricultura brasileña.

Además, ambos líderes conversaron sobre minerales críticos y tierras raras, sectores estratégicos para la industria tecnológica y energética. Brasil posee una de las mayores reservas mundiales de estos recursos, lo que ha despertado el interés de Washington en diversificar su abastecimiento frente al dominio chino.

“Brasil está abierto a cooperar con Estados Unidos, China, Europa o India, pero no queremos ser apenas exportadores de materias primas”, afirmó Lula.

Seguridad y elecciones en Brasil

Los mandatarios también dialogaron sobre cooperación en la lucha contra el crimen organizado internacional. Sin embargo, Lula rechazó que se haya tratado la posibilidad de que Estados Unidos clasifique como organizaciones terroristas a grupos criminales brasileños, una medida que Brasil considera inaceptable por el riesgo de abrir espacio a interferencias externas.

Otro de los temas inevitables fue la situación del expresidente Jair Bolsonaro, aliado político de Trump y condenado en Brasil por liderar un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022.

El mandatario brasileño, quien se perfila como candidato a la reelección en octubre, descartó temores de una eventual injerencia estadounidense en los próximos comicios.

“Si hubo interferencia en 2022, no funcionó porque yo gané”, afirmó Lula con tono irónico, antes de bromear sobre la relación con Trump: “Hubo un amor a primera vista”.

Pese a las diferencias ideológicas y los recientes choques diplomáticos, la reunión dejó abierta la posibilidad de una nueva etapa de diálogo entre Washington y Brasilia en medio de un escenario internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y comerciales.

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