Por segundo año consecutivo, la violencia ligada al narcotráfico obligó a suspender o reducir las celebraciones del Grito de Independencia en varios municipios de Sinaloa, Veracruz y Michoacán. El gobernador sinaloense, Rubén Rocha Moya, anunció que el festejo quedaría limitado a un acto cívico protocolario, decisión forzada por el clima de inseguridad.
La pugna entre facciones del Cártel de Sinaloa ha dejado desde septiembre de 2024 más de 1.800 asesinatos y un número similar de desapariciones forzadas. Expertos advierten que el narcotráfico sigue marcando la vida política y social del país: “es una constante histórica que se reinventa y diversifica”, señaló Florian Huber, de la Fundación Heinrich Böll.
Siegfried Herzog, de la Fundación Friedrich Naumann, coincidió en que el crimen organizado “no va a desaparecer mientras exista demanda”, aunque reconoció avances en la política de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum bajo Omar García Harfuch. Aun así, subrayó que persiste un problema de presupuesto y reformas pendientes en seguridad y justicia.
Con todo, el Grito resonará este 15 de septiembre desde el Palacio Nacional, donde Sheinbaum se convertirá en la primera mujer en más de un siglo en encabezar la ceremonia, en un contexto marcado por la violencia y el cansancio social.