Teherán destacó la mediación de Qatar y Pakistán para reactivar las negociaciones, mientras el vicepresidente estadounidense, JD Vance, expresó optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático.
Irán confirmó que mantiene conversaciones indirectas e intensas con Estados Unidos para evitar una nueva escalada del conflicto militar, mientras el Gobierno de Donald Trump manifestó su disposición a alcanzar una solución negociada que permita reducir las tensiones en Medio Oriente.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, señaló este lunes 2 de noviembre que las consultas diplomáticas atraviesan una etapa de intensa actividad, debido a la gravedad y sensibilidad de la situación regional. Asimismo, destacó el papel de Qatar y Pakistán como mediadores en los esfuerzos por acercar las posiciones de ambos países.
Las gestiones buscan evitar que se repita un escenario de enfrentamientos como el registrado a comienzos de año, cuando la región soportó 40 días de intensos bombardeos. El conflicto, además de sus consecuencias militares y humanitarias, ha generado fuertes repercusiones en la economía mundial, particularmente en los mercados energéticos.
Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baqai, sostuvo que el avance de las negociaciones dependerá de la respuesta de Washington a las exigencias iraníes.
El funcionario afirmó que, si Estados Unidos atiende las demandas de su país, sería posible restablecer la seguridad en el estrecho de Ormuz y reanudar las conversaciones diplomáticas en un plazo relativamente corto.
Vance expresa optimismo sobre un acuerdo
Desde Washington, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, manifestó que tanto él como el presidente Donald Trump mantienen expectativas favorables respecto a la posibilidad de alcanzar un entendimiento con Irán.
En declaraciones a los periodistas, Vance afirmó que las negociaciones han registrado avances y expresó su confianza en que puedan producirse nuevos progresos para concretar un acuerdo.
Sus declaraciones se producen en medio de la incertidumbre regional ante la posibilidad de que Estados Unidos reanude operaciones militares de gran escala contra territorio iraní.
Paralelamente, Israel y algunos de sus aliados en Medio Oriente mantienen presiones sobre la administración Trump para definir el rumbo de la guerra, que ya se prolonga durante ocho meses y ha provocado importantes alteraciones en los mercados internacionales.
El estrecho de Ormuz, principal punto de negociación
Uno de los aspectos centrales de las conversaciones es la situación del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos. Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, Teherán mantiene bloqueado el paso marítimo y ha atacado embarcaciones que intentan atravesarlo sin su autorización.
En septiembre, el Gobierno iraní presentó, mediante la intermediación de Qatar, una propuesta de siete días para reabrir esta ruta marítima. Sin embargo, el presidente Donald Trump rechazó la iniciativa, aunque dejó abierta la posibilidad de continuar las negociaciones indirectas.
La posición iraní condiciona la reapertura del estrecho de Ormuz al cumplimiento de varias exigencias: un alto el fuego en todos los frentes de la región, el desbloqueo de sus activos financieros depositados en el extranjero, el levantamiento de las sanciones que afectan a su industria petrolera y el cese del bloqueo naval estadounidense contra sus puertos.
De esta manera, las gestiones diplomáticas entre Washington y Teherán adquieren especial importancia para la estabilidad de Medio Oriente y el comercio internacional, mientras los mercados permanecen atentos a cualquier avance que permita reducir el riesgo de una nueva confrontación militar.
jc (afp, ap, efe)