El aumento de la demanda energética, impulsado por la minería y otras actividades productivas, exige acelerar los proyectos de generación, transmisión y distribución, así como fortalecer la seguridad del suministro eléctrico.
El Perú tiene condiciones favorables para atraer nuevas inversiones privadas en el sector eléctrico y acompañar el crecimiento de su economía. Sin embargo, para aprovechar ese potencial será necesario acelerar la ejecución de proyectos, ampliar las redes de transmisión y establecer reglas claras que brinden predictibilidad a los inversionistas.
Aunque las perspectivas económicas son positivas, el país también deberá prepararse para los efectos del fenómeno El Niño, cuya intensidad prevista para 2026 y 2027 plantea desafíos para la infraestructura y la continuidad de los servicios esenciales.
En su informe de octubre, el Banco Mundial elevó su proyección de crecimiento de la economía peruana para 2026 de 2.7% a 3.2% y estimó una expansión de 3% para 2027. A este panorama se suman las expectativas empresariales favorables, que anticipan nuevas oportunidades de inversión y una mayor demanda de electricidad.
En ese contexto, Jorge Güímac, vicepresidente del Comité Peruano de la Comisión de Integración Energética Regional (PECIER), señaló que el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES) cuenta con proyectos de energías renovables que suman alrededor de 20 gigavatios (GW) de capacidad potencial.
“Existe capacidad para crecer en energía. La idea es que ese consumo también se produzca y que no nos quedemos solamente en el potencial”, declaró al Diario Oficial El Peruano.
El especialista destacó que la minería constituye uno de los principales motores de la demanda eléctrica. Según explicó, cuando se reducen las inversiones mineras de gran envergadura, el crecimiento del sector eléctrico también tiende a moderarse.
Actualmente, el Perú cuenta con una cartera de proyectos de inversión minera estimada en aproximadamente US$ 65,000 millones, cuyo desarrollo requerirá una mayor oferta de electricidad para garantizar la continuidad de las operaciones y facilitar la puesta en marcha de nuevas unidades productivas.
“Hay mucho potencial y eso genera trabajo y oportunidades de crecimiento. El tema es que existan reglas claras para tomar decisiones e invertir. Somos un país bendecido en fuentes de energía, pero tenemos que hacerlas realidad”, enfatizó Güímac.
Una matriz energética diversificada
El representante del PECIER explicó que la matriz eléctrica peruana combina principalmente generación térmica, basada en el gas natural, e hidroeléctrica. A estas fuentes se suman, en menor proporción, las energías renovables no convencionales, como la solar y la eólica, además de centrales que utilizan diésel.
En ese sentido, destacó la importancia de aprovechar los recursos energéticos disponibles en el territorio nacional, considerando las características geográficas y las necesidades de cada región.
Precisó que el desarrollo de una central hidroeléctrica puede tomar hasta 12 años, entre la obtención de permisos y la construcción, mientras que los proyectos solares y eólicos suelen ejecutarse en plazos menores.
Por ello, sostuvo que la planificación energética debe responder a las condiciones particulares del país y combinar fuentes que permitan garantizar un suministro confiable, competitivo y sostenible.
“Tenemos el componente hidráulico, el gas natural y, mirando hacia el futuro, contamos con viento y sol para seguir desarrollando fuentes de energía limpias y eficientes”, manifestó.
Inversiones oportunas para evitar el déficit de infraestructura
Por su parte, Miguel Cueva Usquiano, coordinador general de Expo PECIER-FISE y consultor en asuntos energéticos, advirtió que uno de los principales problemas del sector es el retraso en la ejecución de las inversiones, situación que puede ocasionar que la demanda termine superando las previsiones de planificación.
“Si planificas comprar un short cuando tienes cinco años, pero lo compras cuando tienes once, te va a quedar pequeño”, explicó, al ilustrar la importancia de anticiparse al crecimiento de las necesidades energéticas.
Cueva señaló que el desarrollo del sector requiere inversiones oportunas no solo en generación eléctrica, sino también en transmisión, distribución y capacidad flexible para responder a las variaciones de la demanda.
Asimismo, consideró que la estabilidad macroeconómica del Perú, respaldada por la solidez de sus instituciones económicas y de la política monetaria, constituye un factor favorable para atraer capitales.
“Mientras exista esa solidez macroeconómica, los inversionistas del mundo verán con interés las oportunidades que ofrece el país, no solamente en energía, sino también en minería, hidrocarburos y otras industrias”, afirmó.
El consultor indicó que empresas de España, Colombia y China participan en el mercado eléctrico peruano, tanto en generación como en transmisión y distribución.
También destacó la presencia de compañías españolas en proyectos fotovoltaicos de menor escala, incluidos aquellos orientados a zonas donde persisten brechas de acceso a la electricidad y donde las redes convencionales no siempre constituyen la alternativa más viable.
Energía solar para cerrar brechas en la Amazonía
Cueva Usquiano puso como ejemplo a Loreto, región que cuenta con el mayor sistema eléctrico aislado del país, sin conexión al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).
Explicó que la generación eléctrica en estas zonas enfrenta dificultades debido a la dependencia del diésel, cuyo transporte fluvial incrementa los costos operativos y genera impactos ambientales.
Ante esta situación, consideró que la energía solar y las soluciones híbridas pueden contribuir a mejorar el suministro eléctrico en localidades alejadas, reducir la dependencia de combustibles y ampliar la cobertura energética.
No obstante, advirtió que la seguridad energética constituye un desafío que va más allá de incrementar la capacidad de generación. También es necesario ampliar y modernizar las redes de transmisión y distribución para transportar la electricidad hasta los centros de consumo.
A modo de comparación, señaló que, así como el tráfico vehicular se congestiona cuando las calles y avenidas no tienen capacidad suficiente, una red eléctrica puede limitar el aprovechamiento de la energía disponible cuando carece de infraestructura para transportarla.
Cinco desafíos para fortalecer el sector eléctrico
Jorge Güímac identificó cinco prioridades para garantizar un suministro eléctrico seguro, eficiente y capaz de responder al crecimiento económico del Perú.
1. Seguridad y continuidad del suministro. El sector debe reforzar las medidas preventivas frente a contingencias, incluido el fenómeno El Niño, e incorporar soluciones tecnológicas que permitan reducir los riesgos de interrupciones.
El representante del PECIER también destacó la importancia de evaluar las concesiones y sus eventuales ampliaciones, considerando los beneficios para el Estado y los usuarios, así como la continuidad del servicio.
2. Expansión oportuna de las redes de transmisión. La infraestructura debe desarrollarse al ritmo de la demanda y de los nuevos proyectos de generación. “Sin transmisión no hay transición”, enfatizó, al advertir sobre los riesgos de que la falta de redes limite el abastecimiento eléctrico.
3. Flexibilidad para integrar energías renovables. El sistema necesita incorporar soluciones de almacenamiento de electricidad, servicios complementarios y tecnologías que permitan gestionar la variabilidad de la generación solar y eólica.
4. Predictibilidad y ejecución de las inversiones. Los plazos administrativos y de construcción deben guardar relación con las necesidades de crecimiento del sistema, a fin de evitar retrasos que comprometan la capacidad de respuesta del sector.
5. Calidad del servicio y reducción de brechas territoriales. El especialista planteó promover tecnologías de medición inteligente, soluciones híbridas y una regulación adecuada para los sistemas eléctricos aislados, con el objetivo de mejorar la atención en las distintas regiones del país.
Güímac sostuvo que la seguridad energética no depende únicamente de construir nuevas centrales, sino de contar con redes suficientes, flexibles y resilientes, además de soluciones adaptadas a las características de cada territorio.
El objetivo final, remarcó, debe ser garantizar un servicio eléctrico de calidad y a precios adecuados para los usuarios.
Expo PECIER-FISE reunirá a representantes del sector
Estos desafíos y las oportunidades de inversión serán parte de la agenda de Expo PECIER-FISE 2026, encuentro previsto del 28 al 30 de octubre en el Centro de Exposiciones Jockey, en Lima.
El evento espera congregar a unos 4,500 participantes, entre autoridades, empresarios, profesionales, técnicos, académicos, proveedores e inversionistas, y cuenta con el respaldo del Ministerio de Energía y Minas (Minem).
La Comisión de Integración Energética Regional (CIER) es una organización internacional que reúne a representantes de 17 países y más de 250 empresas miembro. El Perú participa en esta instancia mediante el PECIER desde 1975.
Cifras de inversión y proyectos eléctricos
Energía solar: el Perú cuenta con una cartera de 13 proyectos de generación solar con concesión definitiva, con una inversión estimada de US$ 1,805.9 millones y una capacidad proyectada de 2,402 megavatios (MW), según cifras del Minem.
Proyectos minero-energéticos: equipos técnicos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Minem y el Ministerio del Ambiente (Minam) trabajan en medidas para destrabar iniciativas de inversión en estos sectores.
Transmisión eléctrica: en junio de 2026 se adjudicaron cuatro proyectos contemplados en el Plan de Transmisión 2025-2034, por US$ 339 millones. Estas iniciativas forman parte de una cartera de 18 proyectos previstos para 2026, con una inversión estimada conjunta de US$ 950 millones, que se desarrollarán mediante asociaciones público-privadas (APP).
Nueva capacidad de generación: el país cuenta con 33 proyectos de generación eléctrica en ejecución, valorizados en aproximadamente US$ 6,500 millones, que permitirán incorporar más de 5,000 MW de capacidad instalada entre 2026 y 2036, de acuerdo con información del Minem.