Group of engineers with blueprints standing on construction site.

•             La creciente demanda de energía en sectores como la industria, los centros de datos y las energías renovables está elevando las exigencias sobre la infraestructura eléctrica. En este escenario, especialistas advierten que la calidad de cada conexión puede marcar la diferencia entre una operación continua y una interrupción no planificada.

La demanda mundial de electricidad continuará acelerándose durante los próximos años, impulsada por el crecimiento de la actividad industrial, la electrificación de diversos sectores, el mayor uso de sistemas de climatización y la expansión de los centros de datos. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), el consumo mundial de electricidad crecerá 3,6% en 2026 y 3,8% en 2027, una tendencia que está elevando las exigencias sobre la infraestructura eléctrica y reforzando la necesidad de contar con sistemas cada vez más confiables. En este escenario, la continuidad operativa ya no depende únicamente de los equipos principales, sino también de componentes que, aunque suelen pasar desapercibidos, desempeñan un rol fundamental para garantizar la confiabilidad de las instalaciones y la continuidad de las operaciones.

En ese contexto, Panduit, empresa líder mundial en soluciones de conectividad, energía y redes, destaca la importancia de abordar la infraestructura eléctrica como un sistema integral, donde los componentes críticos de conexión y puesta a tierra desempeñan un papel determinante para reducir riesgos, optimizar el desempeño y proteger la inversión en instalaciones críticas. Esta visión cobra especial relevancia en sectores como la manufactura, la minería, la energía, las telecomunicaciones y los centros de datos, donde incluso una interrupción de pocos minutos puede generar impactos operativos y económicos significativos.

«Cuando ocurre una falla eléctrica solemos pensar en un equipo principal, pero muchas veces el origen está en una conexión. Aunque estos componentes representan una pequeña parte de la inversión total, su desempeño puede definir la continuidad de toda una operación. Por eso es indispensable seleccionar soluciones certificadas e instalarlas correctamente para garantizar seguridad, confiabilidad y una mayor vida útil de la infraestructura», señaló Rafael Aguilar, Business Development Manager – Electrical Infrastructure, Panduit LATAM.

La evolución de industrias con altos requerimientos energéticos también está transformando la manera en que se diseñan las instalaciones eléctricas. Centros de datos de alta densidad, procesos industriales automatizados, proyectos de energías renovables y la creciente electrificación de distintos sectores demandan conexiones capaces de soportar mayores cargas, mantener altos niveles de disponibilidad y responder con seguridad durante toda su vida útil. En este contexto, aspectos como una adecuada puesta a tierra, la correcta selección de conectores y el cumplimiento de las especificaciones de instalación, alineadas con las mejores prácticas promovidas por organismos internacionales como la International Electrotechnical Commission (IEC) y el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), dejan de ser detalles técnicos para convertirse en pilares de una infraestructura eléctrica segura, resiliente y preparada para responder a la creciente demanda energética.

Además de emplear componentes de calidad, adoptar buenas prácticas desde el diseño hasta el mantenimiento preventivo permite reducir riesgos asociados al sobrecalentamiento, conexiones deficientes o fallas prematuras. Una infraestructura confiable es el resultado de la combinación entre soluciones certificadas, procedimientos de instalación acordes con los estándares de la industria y personal capacitado, factores que contribuyen a disminuir tiempos de inactividad, optimizar los costos operativos y extender la vida útil de los activos.

«Las necesidades energéticas seguirán creciendo de la mano de la digitalización, la inteligencia artificial y la electrificación de la economía. Prepararse para ese escenario implica entender que la confiabilidad de una infraestructura no depende de un solo equipo, sino del desempeño de cada uno de sus componentes. Invertir en soluciones de calidad desde el inicio permite construir instalaciones más seguras, resilientes y preparadas para responder a las exigencias del futuro», concluyó Aguilar.

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