La fiscal Alexandra Bravo y su hermana, Emperatriz Bravo, fueron asesinadas a balazos este domingo (14.06.2026) en la ciudad de Manta, provincia de Manabí, una de las zonas más afectadas por la violencia vinculada al crimen organizado en Ecuador.
La Fiscalía General del Estado confirmó el doble homicidio y condenó enéricamente el ataque contra la funcionaria, quien ejercía sus labores en el cantón de Montecristi, ubicado a unos 20 kilómetros de Manta.
En un comunicado, la institución señaló que este crimen representa una represalia contra la lucha que mantiene el Ministerio Público frente a las organizaciones delictivas que operan en el país y aseguró que trabajará junto con las fuerzas de seguridad para identificar, capturar y sancionar a los responsables.
“Impulsaremos todas las acciones necesarias para que este hecho no quede en la impunidad”, indicó la Fiscalía, que además expresó sus condolencias a los familiares, amigos y compañeros de las víctimas.
Investigaba delitos vinculados al crimen organizado
Alexandra Bravo tenía a su cargo investigaciones relacionadas con delincuencia organizada, homicidios, sicariatos, secuestros y otros delitos de alto impacto. Entre los casos más recientes que dirigía figuraba la investigación del incendio que destruyó unas 35 embarcaciones en un puerto pesquero de Manta, un hecho cuyas causas aún no han sido esclarecidas.
El asesinato de la fiscal ha generado preocupación entre las autoridades judiciales y los organismos de seguridad, debido al creciente riesgo que enfrentan los funcionarios encargados de combatir a las redes criminales.
Ecuador enfrenta una grave crisis de seguridad
Ecuador atraviesa una profunda crisis de seguridad marcada por el fortalecimiento de las organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico y el aumento sostenido de los homicidios, especialmente en las provincias costeras. Manabí figura entre las regiones más golpeadas por la violencia.
El Gobierno del presidente Daniel Noboa atribuye esta situación al avance de las bandas dedicadas al tráfico de drogas, a las que declaró como organizaciones terroristas en enero de 2024.
Manta es considerada uno de los principales puntos estratégicos para el narcotráfico en Ecuador. Según estimaciones oficiales, por esta ciudad transita gran parte de la cocaína procedente de Colombia y Perú, los mayores productores mundiales de esta droga.
Pese a las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno y al apoyo de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, la violencia continúa afectando al país. Con una tasa de 50,9 homicidios por cada 100.000 habitantes registrada en 2025, Ecuador se mantiene entre las naciones más violentas de América Latina.