Expertos refieren que la especie observada en la costa peruana puede llegar a medir hasta 20 metros de longitud
El reciente avistamiento de ballenas frente a las costas de Lima, captado en imágenes y difundido en redes sociales, ha generado gran interés entre la población. ¿A qué se debe su aparición? ¿Tiene relación con El Niño Costero? ¿Cuál es el tamaño de las especies? ¿Son peligrosas para los bañistas o pescadores?
“Estos encuentros, aunque parecen inusuales para quienes viven en la capital, responden a un proceso biológico natural y recurrente de este tipo de animales”, detalló Manuel Ochoa, Especialista del Área de Depredadores Superiores del IMARPE.
En entrevista con la Agencia Andina, detalló que la presencia de estos cetáceos se debe a su ruta migratoria histórica. “Las ballenas se desplazan desde las zonas frías del sur, como la Antártida y el sur de Chile, hacia aguas más cálidas en el norte, incluyendo la zona tropical de Perú”.
Ochoa aclaró que este fenómeno no tiene relación con el evento de El Niño Costero, sino que es un comportamiento habitual de las especies para realizar actividades biológicas como el apareamiento y la alimentación.
Si bien los mayores avistamientos suelen darse en Piura y Tumbes, entre julio y septiembre, las ballenas pasan frente a Lima durante su trayecto de ida y vuelta. El avistamiento de ballenas, sobre todo jorobadas, es uno de los atractivos turísticos que más visitantes convoca en la parte norte del país.
La ballena de aleta
Tras analizar las imágenes del avistamiento, el ingeniero Ochoa identificó que el ejemplar observado es probablemente una ballena de aleta (Balaenoptera physalus).
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Es una ballena es una de las especies más grandes del mundo, superando fácilmente los 20 metros de longitud y las 70 toneladas de peso.
“Tienen una esperanza de vida sorprendente, pudiendo alcanzar entre los 80 y 95 años, e incluso llegar a los 100 en algunos casos. Al ser misticetos, filtran su alimento, como pequeños organismos como el crill, crustáceos y peces pequeños, a través de los filamentos presentes en su boca”.
Descartó que sean peligrosos para los bañistas o pescadores ya que no suelen interactuar con las personas en su trayecto al norte del hemisferio, aunque siempre se recomienda mantener una distancia prudente.
“A diferencia de las ballenas jorobadas, las de aleta son más difíciles de ver y no suelen saltar debido a su enorme tamaño; generalmente solo muestran el lomo antes de sumergirse a profundidades que pueden superar los 1,000 metros”.
Golpe de suerte
El especialista destacó que ver una ballena de aleta en esta zona es un «golpe de suerte» y un privilegio, dado que suelen desplazarse en aguas profundas y alejadas de la orilla.
El ingeniero del IMARPE aseguró que estas especies mantienen una convivencia pacífica con otras ballenas, como las jorobadas, que también surcan aguas peruanas en su recorrido al norte. Estas últimas son más pequeñas que la ballenas de aleta, pueden llegar a medir hasta 15 metros de longitud.
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Finalmente, indicó que avistamientos de este tipo son más frecuentes en la parte norte del país, como Piura y Tumbes, donde la concentración de estas grandes especies alcanzan un pico hacia el tercer trimestre del año, antes de que emprendan su retorno hacia el Polo Sur al acercarse el verano austral.
Agencia Andina