Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, reafirmaron este miércoles la fortaleza de su relación bilateral durante una reunión celebrada en Pekín, marcada por la creciente tensión internacional y por la reciente visita del presidente estadounidense Donald Trump a la capital china.
Durante el encuentro en el Gran Palacio del Pueblo, Xi destacó que ambos países han logrado fortalecer de manera constante su confianza política mutua y su coordinación estratégica “con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas”, según informó la agencia estatal Xinhua. Putin, por su parte, calificó los vínculos entre Moscú y Pekín como una relación “sin precedentes”, especialmente en el ámbito económico, pese a los “factores externos desfavorables” que enfrentan ambas potencias.
La reunión representó el acto central de la visita oficial del mandatario ruso a China, la vigesimoquinta que realiza al país asiático desde que llegó al poder. Además, fue el primer encuentro presencial entre ambos líderes en lo que va del año. El viaje coincide con el 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre ambos países, así como con las tres décadas de su asociación estratégica.
Tras las conversaciones, Xi y Putin firmaron una declaración conjunta destinada a profundizar la cooperación estratégica integral y fortalecer las relaciones de buena vecindad y amistad. Asimismo, suscribieron un segundo documento enfocado en la promoción de un “mundo multipolar” y en la construcción de un nuevo modelo de relaciones internacionales, en una clara señal de coordinación frente a la influencia de Occidente.
En su intervención, Xi advirtió que el escenario internacional atraviesa una etapa de “cambios y turbulencias entrelazados” y criticó las “tendencias adversas del hegemonismo unilateral”. No obstante, sostuvo que la paz, el desarrollo y la cooperación continúan siendo la corriente predominante en el mundo. El mandatario chino afirmó que, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y grandes potencias globales, China y Rusia deben actuar con visión estratégica y promover un sistema de gobernanza internacional “más justo y razonable”.
En el plano energético, Putin aseguró que Rusia seguirá siendo un proveedor “fiable y estable” de recursos para sus socios, en momentos en que la crisis en el golfo Pérsico y las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz han elevado la preocupación sobre las rutas marítimas de suministro hacia Asia y reforzado la importancia estratégica de los gasoductos terrestres.
Xi también se refirió a la situación en Medio Oriente y señaló que la región atraviesa un momento “crítico” entre la guerra y la paz. El líder chino insistió en que “el cese total de las hostilidades es imperativo” y subrayó que la negociación sigue siendo el camino más importante para evitar una mayor escalada. Según afirmó, una reducción de las tensiones contribuiría a estabilizar el suministro energético mundial, las cadenas de producción y el comercio internacional.
Hasta el momento, ninguno de los dos mandatarios se pronunció públicamente sobre la guerra en Ucrania. China ha mantenido desde el inicio del conflicto una posición ambigua: por un lado, ha pedido respeto a la soberanía e integridad territorial de los países y, por otro, ha insistido en considerar las “legítimas preocupaciones de seguridad” de Rusia.