Empresas enfrentan una brecha crítica entre adopción tecnológica y capacidad de liderazgo, en un contexto donde la contratación ejecutiva crecería hasta 20% en 2026.
La inteligencia artificial (IA) está acelerando una transformación profunda en el perfil del talento ejecutivo en Perú y Latinoamérica, generando una creciente demanda por líderes capaces de integrar tecnología, datos y estrategia de negocio.
Sectores como banca, minería y retail ya evidencian este cambio, donde la IA viene siendo aplicada en eficiencia operativa, automatización y analítica avanzada. Sin embargo, el principal desafío no está en la adopción tecnológica, sino en la capacidad de las organizaciones para generar valor real a partir de ella.
“Hoy el liderazgo ya no solo gestiona personas, sino también sistemas digitales. Debe decidir qué automatizar, cómo gobernar el uso de datos y cómo convertir la innovación en productividad real”, señala Antonio Inga, director regional de CHT Latam.
El impacto de esta transformación ya se refleja en el mercado laboral. En Perú, la contratación ejecutiva proyecta crecer entre 15% y 20% en 2026, impulsada por la necesidad de liderar procesos de cambio, eficiencia y transformación organizacional.
No obstante, persiste una brecha significativa. Aunque el 61% de líderes ya está adoptando inteligencia artificial, solo el 16% ha logrado escalar estas iniciativas a nivel empresarial. Más crítico aún, el 99% de ejecutivos reconoce que la IA impactará su industria, pero apenas el 11% considera que su organización está preparada para afrontarlo.
En este contexto, las habilidades más demandadas combinan capacidades tecnológicas —como analítica de datos, alfabetización digital y ciberseguridad— con habilidades humanas como pensamiento crítico, liderazgo e influencia. En contraste, pierden relevancia las funciones rutinarias, la supervisión operativa tradicional y los modelos de gestión basados únicamente en la experiencia.
Desde el ámbito del talento, también se observa una brecha estructural: mientras algunos ejecutivos cuentan con amplia experiencia sectorial, no siempre poseen conocimientos en inteligencia artificial; al mismo tiempo, perfiles técnicos altamente especializados aún enfrentan desafíos para traducir tecnología en decisiones estratégicas de negocio.
“El mayor riesgo para las empresas no es solo no adaptarse, sino hacerlo sin el liderazgo adecuado. Hoy, no usar inteligencia artificial y datos para tomar decisiones es, en la práctica, una decisión de no competir”, advierte Inga.
Para CHT Latam, el diferencial competitivo estará en las organizaciones que logren integrar tecnología, talento y estrategia, con líderes capaces de interpretar contextos complejos, gestionar incertidumbre y convertir la innovación en resultados sostenibles.