La crisis financiera de Petroperú ha encendido las alertas sobre un posible desabastecimiento de combustibles en el país. La empresa estatal advirtió que, sin una inyección de USD 2.000 millones, podría interrumpir operaciones en pocos días, mientras las refinerías de Talara y Conchán enfrentan un escenario crítico.
Aunque el Perú no está cerca de quedarse sin combustible a nivel nacional, la situación refleja problemas estructurales de gestión, falta de liquidez y una creciente dependencia del sector privado para sostener el abastecimiento.
La economista Claudia Sícoli, de la UPC, señaló que el riesgo de desabastecimiento total es bajo, ya que Petroperú abastece cerca del 25 % del mercado nacional. Sin embargo, advirtió que las regiones más dependientes de la estatal, especialmente en la Amazonía, podrían verse afectadas si la crisis se agrava.
La paralización de la refinería de Iquitos y las dificultades en Talara evidencian el impacto de la falta de recursos y las deudas acumuladas. Aun así, existen alternativas logísticas y operadores privados capaces de cubrir parte de la demanda interna.
El avance del sector privado en el mercado de combustibles ha reducido el peso de Petroperú, que pasó de controlar más del 50 % del mercado a alrededor del 20 %. No obstante, una eventual paralización total incrementaría la dependencia de importaciones y podría elevar los precios para los consumidores.
Especialistas coinciden en que la crisis no responde solo al contexto internacional, sino también a años de mala gestión y sobrecostos, especialmente en la modernización de la refinería de Talara, cuyo presupuesto pasó de USD 450 millones a casi USD 7.000 millones.
Ante el pedido de rescate financiero, expertos plantean que cualquier apoyo estatal debe ir acompañado de reformas profundas, reducción de costos y cambios en la administración. De lo contrario, advierten, el financiamiento solo aplazaría una crisis que sigue poniendo en duda el futuro de Petroperú y la seguridad energética del país.