Estados Unidos anunció la suspensión temporal de la mayoría de las sanciones impuestas a la industria petrolera de Rusia, una medida que estará vigente hasta el 16 de mayo de 2026, según informó el Departamento del Tesoro.

La decisión permite reanudar operaciones vinculadas al embarque, transporte y comercialización de crudo ruso, incluyendo actividades que involucran a buques previamente sancionados, como los de la denominada “flota fantasma”.

Este giro en la política energética estadounidense se produce en un contexto de caída de los precios del petróleo, impulsada por la reactivación del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.

Alcances y limitaciones de la medida

La flexibilización abarca a la mayoría de transacciones relacionadas con el petróleo ruso, facilitando que distintos países retomen compras de crudo bajo un marco temporal excepcional.

No obstante, el Departamento del Tesoro precisó que se mantienen restricciones clave. Entre ellas, la prohibición de realizar transacciones con países como Irán, Corea del Norte y Cuba, así como con territorios ucranianos ocupados por Rusia, incluida Crimea.

Impacto en el mercado energético

La medida podría tener efectos inmediatos en el mercado global de energía, al aumentar la disponibilidad de crudo ruso en un momento de alta volatilidad. Analistas consideran que esta flexibilización busca estabilizar los precios internacionales y evitar mayores presiones inflacionarias.

Sin embargo, su carácter temporal sugiere que Washington mantiene cautela frente a la evolución del conflicto y sus implicancias geopolíticas.

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