La restricción en el suministro de Gas Natural Vehicular (GNV) en el Perú está generando un fuerte impacto en la economía de miles de conductores, especialmente en aquellos que trabajan bajo la modalidad de leasing. Ante la falta de este combustible, muchos se han visto obligados a utilizar gasolina u otras alternativas más costosas para poder continuar trabajando.
El leasing es un sistema de arrendamiento financiero mediante el cual una empresa entrega el uso de un vehículo a un conductor a cambio de pagos periódicos, con la posibilidad de adquirirlo al finalizar el contrato. Gran parte de los taxistas que accedieron a este mecanismo lo hicieron bajo el supuesto de operar con GNV, debido a su menor costo frente a otros combustibles.
Sin embargo, la actual crisis ha alterado completamente esa ecuación económica. Varios conductores advierten que ahora enfrentan serias dificultades para cumplir con las cuotas semanales de sus vehículos.
Uno de ellos señaló que debe pagar cerca de 600 soles semanales por la unidad que utiliza para trabajar. “En este momento es muy difícil reunir esa cantidad de dinero”, afirmó. Además, explicó que si no cumple con los pagos, la empresa financiera podría bloquear el vehículo de forma remota e incluso retirarlo.
A pesar de las dificultades que enfrentan los conductores, las entidades que otorgaron los créditos continúan cobrando las cuotas con normalidad. “La empresa que me financió el vehículo sigue cobrando igual, aunque nosotros estemos afectados por la falta de GNV”, comentó otro taxista.
Costos operativos casi se triplican
La necesidad de cambiar de GNV a gasolina ha provocado un fuerte incremento en los gastos diarios de operación. “Antes gastaba unos 45 soles al día en GNV. Ahora, usando gasolina, estoy pagando entre 120 y 130 soles diarios, casi el triple”, relató un conductor.
El impacto no solo afecta a los taxistas independientes o a quienes trabajan con leasing. Las empresas que administran flotas de taxis también están registrando pérdidas debido a la reducción de unidades en circulación y al aumento de los costos operativos.
Patricio Portaro, gerente de Taxi Directo, señaló que la situación representa “un golpe duro para la movilidad de la ciudad”. Según explicó, el 70% de su flota funciona con gas natural, mientras que el 30% utiliza GLP.
Durante los primeros días de la crisis, cerca del 15% de los vehículos que operan con GNV dejaron de circular debido a la falta de combustible. Aunque algunas unidades han logrado volver a operar, los conductores están solicitando ajustes en las tarifas para poder cubrir los mayores costos temporales que enfrentan.