Sostuvo que las cuotas políticas frustraron su designación como presidente del Consejo de Ministros. Según el economista, las presiones partidarias —incluidas insistentes llamadas de César Acuña— terminaron por bloquear la conformación de un gabinete técnico e independiente.
De Soto explicó que aceptó la invitación del presidente con la condición de integrar un equipo ajeno a intereses tradicionales. Presentó una lista de siete ministros de su confianza y un grupo de asesores independientes, incluso con propuestas para reposicionar la imagen del Perú en el exterior. Sin embargo, aseguró que, tras entregar los nombres, dejó de recibir comunicaciones oficiales y ninguno de sus candidatos fue incluido en la lista final.
En ese contexto, señaló que recibió reiteradas llamadas del líder de Alianza para el Progreso, las cuales decidió no contestar para evitar cualquier vínculo con una eventual repartija de poder. “La prueba de fuego era si cambiaban o no a los ministros, y no pasó”, declaró, al considerar que el cambio prometido no se concretó.
El economista lamentó que se intentara usar su imagen como “figura decorativa” para proyectar renovación sin alterar las cuotas partidarias. Finalmente, anunció que publicará la lista de llamadas y detalles de las negociaciones para sustentar que su exclusión respondió a la resistencia de sectores tradicionales a perder influencia en el Ejecutivo.