El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se reunirán el 15 de agosto en Alaska. Será el primer encuentro desde la reelección de Trump y llega pocos días antes de que expire el ultimátum que el mandatario estadounidense dio al líder ruso para alcanzar un alto el fuego en Ucrania. Aunque los analistas no esperan avances significativos, varios factores podrían empujar a Putin hacia un posible cese de hostilidades.

¿Quién sale ganando con la reunión?

El anuncio del encuentro se produjo tras la visita al Kremlin, el 6 de agosto, del enviado especial de EE.UU., Steve Witkoff. Ni Washington ni Moscú han revelado la agenda, pero el tema central será Ucrania, cuyo presidente, Volodímir Zelenski, no participará.

Para muchos expertos, el mayor beneficiado es Putin. “Siempre ha buscado situarse junto al presidente de EE.UU., sea quien sea, como dos líderes que deciden el destino del mundo”, afirma a DW Mijaíl Kasiánov, ex primer ministro ruso (2000-2004).

En la misma línea, el opositor ruso en el exilio Dmitri Gudkov sostiene que la cita representa “una oportunidad única” para Putin. “El simple hecho de reunirse con Trump es ya un enorme triunfo. Trump legitima, en esencia, a un criminal de guerra y le otorga un asiento en las negociaciones con Occidente”, señala.

Por qué Putin parece más dispuesto ahora

A finales de julio, Trump expresó su frustración por la falta de avances hacia la paz y redujo su ultimátum de 50 a 10 días. Para los analistas, esa presión, sumada al deterioro de la economía rusa, el estancamiento militar y la amenaza de nuevas sanciones estadounidenses que podrían alejar a India como comprador de crudo, habrían influido en la decisión del Kremlin de aceptar el encuentro.

“Putin quiere vender su disposición a negociar a un precio alto, antes de que la situación empeore a finales de año”, explica Kirill Rogov, politólogo y director del medio Re:Russia.

La posible carta de Moscú: una tregua aérea

Según Bloomberg, el Kremlin ve esta reunión como la última oportunidad de pactar con Trump. Entre las posibles concesiones estaría una tregua en el espacio aéreo, medida que —según Gudkov— beneficiaría más a Moscú que a Kiev.

En los últimos meses, Ucrania ha logrado ataques que han obligado a cerrar aeropuertos rusos y han alcanzado depósitos de armas y refinerías. “Si cesan estos ataques aéreos, Putin podrá avanzar con más tranquilidad por tierra, donde tiene ventaja”, advierte Gudkov.

Factores de presión sobre el Kremlin

Para Gudkov, la presión externa es limitada: pese a las sanciones, los petroleros rusos siguen operando. Cree que el verdadero riesgo para Putin es interno: cuanto más se prolongue la guerra, más difícil le será presentarla como una victoria. “Llegará un momento en que a los rusos no les importará si Ucrania está en la OTAN ni cómo termina esta guerra, con tal de que termine”, concluye.

Con (gg/ms)

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