Europa podría enfrentar cancelaciones de vuelos en las próximas semanas debido a la escasez de combustible para aviación, tras el cierre del estrecho de Ormuz en medio de tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel.
El director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, advirtió que el continente cuenta con “quizás seis semanas” de reservas, lo que podría derivar en interrupciones en rutas aéreas si la situación persiste.
El impacto ya se siente en el sector. Aerolíneas como Ryanair alertaron sobre posibles problemas de suministro desde mayo, mientras que el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) advirtió que la escasez podría volverse crítica en pocas semanas.
La crisis ha expuesto la alta dependencia europea de las importaciones de combustible: cerca del 40% del suministro para aviación depende de esta ruta marítima. Además, el precio del combustible se ha disparado —hasta un 80% según índices del sector—, afectando los costos operativos de aerolíneas como easyJet.
Aunque el impacto varía por país, economías con menor capacidad de refinación, como el Reino Unido, enfrentan mayores riesgos. De prolongarse el bloqueo, expertos advierten efectos más amplios: aumento de precios energéticos, presión inflacionaria y una posible desaceleración económica global, especialmente en países en desarrollo.
La reapertura del estrecho y la recuperación de infraestructuras energéticas dañadas serán claves para estabilizar el suministro, un proceso que podría tomar meses o incluso años. Mientras tanto, el sector aéreo europeo pide medidas urgentes para evitar una crisis mayor en plena temporada de verano.