Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, previstas para este sábado 11 de abril en Islamabad, se desarrollan en un clima de marcada desconfianza, con ambas partes aún distantes en temas clave de la agenda.

La delegación iraní, compuesta por más de 70 integrantes y encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, fue la primera en arribar a la capital pakistaní.

“Tenemos buenas intenciones, pero no confiamos”, declaró Qalibaf a su llegada, según la televisión estatal iraní. El funcionario añadió que la experiencia previa de su país en negociaciones con Washington ha estado marcada por “fracasos y promesas incumplidas”.

Washington también muestra cautela

Desde el lado estadounidense, el vicepresidente JD Vance, quien lidera la delegación, también expresó reservas antes de partir desde Washington.

“Si los iraníes negocian de buena fe, estamos dispuestos a tender la mano. Pero si intentan engañarnos, encontrarán a un equipo menos receptivo”, advirtió. La misión estadounidense incluye al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner.

Exigencias cruzadas

Irán ha planteado como condiciones una tregua en Líbano y el descongelamiento de sus activos en el extranjero, demandas que hasta ahora no han sido atendidas.

Por su parte, el presidente Donald Trump exige la apertura del estrecho de Ormuz al tránsito marítimo como condición para sostener la tregua de dos semanas que permitió retomar el diálogo.

No obstante, la prioridad de Washington en estas conversaciones sigue siendo impedir que Teherán desarrolle armamento nuclear. “Nada de armas nucleares. Eso representa el 99% de la negociación”, afirmó Trump.

Brechas aún abiertas

Pese al inicio del diálogo, las diferencias entre ambas partes continúan siendo significativas, lo que anticipa negociaciones complejas y de resultado incierto en Islamabad.

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