La Asociación Peruana de Operadores de Turismo alertó sobre una caída sostenida en la demanda internacional y una pérdida de competitividad frente a países de la región que ofrecen mayor estabilidad y previsibilidad.
El turismo receptivo hacia el Perú atraviesa un momento crítico. Aunque el interés global por el destino no ha desaparecido, sí se ha desplazado hacia mercados que garantizan mejores condiciones de seguridad, organización y experiencia. Así lo advierte el análisis del sector privado, que identifica un cambio en el comportamiento del viajero internacional y un deterioro en la posición del país frente a sus competidores.
En los últimos años, la decisión de viaje se ha vuelto más digital y sensible a factores como la percepción de seguridad, la estabilidad política y la eficiencia de los servicios turísticos. En ese escenario, el Perú enfrenta limitaciones que impactan directamente en la elección final del visitante y, en consecuencia, en los ingresos del sector.
Caída de la demanda y señales del mercado
De acuerdo con la Asociación Peruana de Operadores de Turismo, la demanda internacional registra una caída de 6.8% respecto a 2025 y de 3.4% frente a 2024. A ello se suma una reducción del 14% en el interés digital por el destino Perú durante 2025.
El estudio —basado en metodología de análisis SEO y comportamiento digital— evaluó a 18.4 millones de usuarios en mercados clave como Estados Unidos, España, México, Reino Unido, Brasil y Colombia. Los resultados confirman que el proceso de decisión del turista se desarrolla principalmente en entornos digitales.
Casi el 70% de los potenciales visitantes inicia su búsqueda en motores de búsqueda, más de la mitad utiliza herramientas de planificación online y al menos el 40% revisa redes sociales antes de elegir destino. En este contexto, la reputación digital se convierte en un factor decisivo.
Factores que afectan la competitividad
El informe identifica problemas estructurales que deterioran la experiencia del visitante. Entre ellos destacan la informalidad en los servicios turísticos (31.2%), la inseguridad ciudadana (30.9%) y la inestabilidad sociopolítica (29.1%), además de brechas en infraestructura y dificultades logísticas.
Uno de los puntos más críticos es el acceso a Machu Picchu. Las restricciones operativas en este destino generan pérdidas económicas directas: solo por boletos no vendidos, el país deja de percibir alrededor de S/75 millones.
La presidenta de APOTUR, Claudia Medina, subrayó que el problema no es la falta de interés, sino la pérdida de confianza. “El turismo internacional no ha dejado de viajar; simplemente elige destinos que le ofrecen mayor estabilidad. Si el Perú no garantiza condiciones claras, seguirá perdiendo competitividad”, advirtió.
Competencia regional en ascenso
El estudio revela que, cuando los viajeros descartan Perú, optan principalmente por destinos como Colombia (26.1%), Costa Rica (25.4%), Ecuador (20%) y México (19.8%).
Este desplazamiento de la demanda evidencia una competencia regional más dinámica, donde otros países han avanzado con mayor rapidez en la recuperación del turismo, incluso sin contar con atractivos icónicos del nivel de Machu Picchu.
Impacto económico y brecha prepandemia
En 2019, el Perú recibió 4.4 millones de turistas internacionales. Para 2025, la cifra alcanzó solo 3.4 millones, lo que implica una caída superior al 20% y cerca de un millón de visitantes menos.
El impacto económico es considerable: el país deja de percibir entre US$ 1,000 y US$ 1,500 millones anuales. Regiones como Cusco, altamente dependientes del turismo, concentran gran parte de estas pérdidas.
Aunque el Gobierno proyecta alcanzar los cuatro millones de visitantes en 2026, el sector advierte que esa meta aún no permite recuperar plenamente la competitividad. “Estamos creciendo, pero todavía lejos del potencial real del país”, sostuvo Medina.
Incertidumbre y decisiones de viaje
Uno de los hallazgos más relevantes es el denominado “efecto memoria”. Ante episodios de crisis, bloqueos o problemas operativos —especialmente en destinos como Machu Picchu—, cerca del 70% de los potenciales turistas decide cancelar o postergar su viaje por varios meses.
El director de APOTUR, Ángel Chanco, destacó que la confianza es un factor clave en la decisión de viaje. “Recuperarla exige seguridad, información clara y una operación turística eficiente”, señaló.
La percepción de seguridad, añadió Medina, no se limita a la delincuencia, sino a la previsibilidad de toda la experiencia. Si el visitante no tiene certeza de que su itinerario se cumplirá, opta por otro destino.
Retos y oportunidades
El sector considera que la inversión en infraestructura —con un paquete anunciado de US$ 3,400 millones— representa una oportunidad para mejorar la conectividad y diversificar la oferta turística.
La Asociación Peruana de Operadores de Turismo, que agrupa a 47 operadores y canaliza cerca del 60% del turismo internacional organizado, insiste en la urgencia de avanzar en formalización, estabilidad y mejoras logísticas.
“El Perú tiene ventajas competitivas claras y un enorme potencial más allá del circuito tradicional, pero necesita ejecución efectiva”, concluyó Medina.