El sistema TAPP podría transformar la competencia financiera al permitir una mayor participación de terceros en las transacciones y la relación con los clientes.

Los bancos peruanos deberán fortalecer sus ecosistemas digitales y preservar el vínculo directo con sus clientes para mantener su competitividad frente al avance de las nuevas plataformas de pago. Así lo advierte un informe de Moody’s, que identifica en las Transferencias Automáticas de Pagos Perú (TAPP) un potencial disruptivo significativo a largo plazo.

Según el análisis, la arquitectura propuesta para TAPP permitiría que terceros inicien transacciones desde cuentas mantenidas en instituciones financieras, ampliando la participación de proveedores tecnológicos y favoreciendo el desarrollo de nuevos productos y servicios financieros.

Sin embargo, este modelo también plantea desafíos para la banca tradicional. Las entidades podrían continuar asumiendo responsabilidades vinculadas con las cuentas, la liquidez y el cumplimiento regulatorio, mientras otros actores controlan la distribución de los servicios y los canales de interacción con los usuarios.

En este escenario, las fintech, las empresas de telecomunicaciones, las plataformas de comercio electrónico y las grandes compañías tecnológicas podrían convertirse en los principales puntos de contacto con los clientes. Esta situación reduciría la diferenciación de los bancos y pondría bajo presión algunas de sus ventajas competitivas.

América Latina acelera la transformación de los pagos digitales

Moody’s señala que la evolución de los sistemas de pagos inmediatos en América Latina está impulsada por la interoperabilidad, el aumento de la competencia y la expansión de las transacciones digitales. No obstante, el impacto de estas innovaciones varía según las características y el grado de desarrollo de cada mercado.

En Brasil, el sistema Pix avanza hacia una nueva etapa, en la que los servicios construidos sobre su infraestructura de pagos tendrán una importancia creciente para las entidades financieras. La incorporación de operaciones recurrentes, pagos sin contacto y transacciones vinculadas al crédito podría ampliar su utilización en el comercio y consolidarlo como una plataforma de servicios financieros.

De acuerdo con el informe, los grandes bancos universales y las instituciones digitales especializadas de Brasil cuentan con mejores condiciones para compensar las presiones sobre los ingresos procedentes de tarjetas, adquirencia y transferencias. Para ello, pueden ampliar su oferta de préstamos, desarrollar servicios para comercios y fortalecer la relación con sus clientes.

En Colombia, la plataforma Bre-B busca promover la interoperabilidad y aumentar la competencia entre los proveedores de servicios financieros. Por su parte, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) de México se apoya principalmente en identificadores de cuentas para facilitar las transferencias, con énfasis en la interoperabilidad y la eficiencia de la liquidación.

Estas experiencias regionales muestran que los sistemas de pagos inmediatos no solo facilitan las transacciones, sino que también pueden modificar la manera en que las entidades financieras compiten por los clientes y generan ingresos.

Crédito digital y protección al consumidor

Otro aspecto destacado por Moody’s es la integración del crédito en los canales de pago, una tendencia que podría ampliar las oportunidades de financiamiento al reducir los costos de distribución y facilitar el acceso a préstamos de consumo de bajo monto.

Las entidades con amplios historiales de transacciones, fuentes estables de financiamiento y sólidas capacidades para evaluar el riesgo crediticio estarían mejor posicionadas para aprovechar estas oportunidades.

Sin embargo, la incorporación de opciones de financiamiento en las plataformas de pago también puede elevar el riesgo de sobreendeudamiento, especialmente cuando los usuarios no distinguen con claridad entre una operación de pago y la contratación de un préstamo.

Por ello, las instituciones financieras deberán reforzar la transparencia en la información sobre costos y condiciones, mejorar los mecanismos de protección al consumidor e implementar controles eficaces contra el fraude. Estas medidas serán fundamentales para evitar que la expansión acelerada del crédito digital genere un deterioro de la calidad de las carteras y mayores niveles de morosidad.

Finalmente, Moody’s destaca que una mayor integración con los comercios también puede contribuir a transformar los sistemas de pagos inmediatos en plataformas capaces de generar ingresos recurrentes y sostenibles.

En este contexto, el desafío para los bancos peruanos será aprovechar las nuevas infraestructuras de pago, impulsar la innovación y ampliar sus servicios digitales sin perder el control de la relación con sus clientes, un factor que será determinante para preservar su posición competitiva en el mercado financiero.

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