destaca medidas como el restablecimiento de las notas de conducta, la regulación del uso de celulares en clase, la clasificación de faltas según su gravedad y la aplicación de medidas correctivas frente al bullying y las agresiones que afectan la convivencia escolar.
La autoridad del maestro debe ser respetada y respaldada. No es aceptable que un docente tema corregir una conducta indebida ni que un estudiante sea víctima de violencia sin recibir una respuesta oportuna.
Recuperar la disciplina no significa imponer el autoritarismo, sino establecer reglas claras, responsabilidades y consecuencias proporcionales, respetando los derechos de los estudiantes. Las familias también deben asumir su responsabilidad en la formación de valores, que comienza en el hogar y se fortalece en la escuela.
Si bien el proyecto puede enriquecerse durante la consulta pública, no debemos perder de vista lo esencial: nuestros niños y jóvenes necesitan colegios seguros, maestros respetados y una educación que forme ciudadanos responsables.
El Perú necesita devolver a sus aulas el orden, el respeto y las condiciones necesarias para aprender. La disciplina y la educación en valores son indispensables para construir una sociedad más segura, productiva y con mejores oportunidades.
CAMARA DE COMERCIO DE LIMA