El Partido Liberal obtuvo 121 escaños en Diputados y elevó de 15 a 28 su representación en el Senado, su mayor presencia parlamentaria desde la Constitución de 1988

El avance de la derecha brasileña no se limita a la elección presidencial. El Partido Liberal (PL), plataforma de la candidatura de Flávio Bolsonaro, logró ampliar significativamente su representación en el Congreso y se convirtió en la fuerza con mayor presencia individual en ambas cámaras desde la promulgación de la Constitución de 1988.

El PL obtuvo 121 de los 513 escaños de la Cámara de Diputados, frente a los 98 que tenía, mientras que en el Senado pasó de 15 a 28 de los 81 escaños.

El resultado fortalece las perspectivas de gobernabilidad de Flávio Bolsonaro en caso de imponerse en la segunda vuelta frente al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y podría facilitar la búsqueda de una amnistía para su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.

«El Legislativo federal está configurado para un presidente como Flávio Bolsonaro», sostuvo el candidato al celebrar el resultado electoral.

El PL gana peso en el Congreso

Flávio Bolsonaro realizó una intensa campaña a favor de candidatos aliados al Senado, consciente de la importancia de esta cámara para impulsar algunas de sus principales propuestas, entre ellas una eventual amnistía para su padre.

El resultado superó las expectativas del partido. El PL pasó de 15 a 28 senadores y obtuvo 121 diputados, consolidándose como la mayor fuerza individual en ambas cámaras.

El crecimiento del partido se produce en un Congreso donde los legisladores han adquirido mayor capacidad de influencia sobre el presupuesto federal y sobre decisiones que tradicionalmente estuvieron más concentradas en el Poder Ejecutivo.

La derecha amplía su mayoría

El avance del PL también se refleja en el conjunto de las fuerzas conservadoras.

Según el Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (DIAP), que clasifica a los legisladores de acuerdo con su orientación ideológica y no por partido, la derecha pasaría de 248 a 260 representantes.

Para la politóloga Ana Tereza Duarte, de la Universidad Federal de Pernambuco, el Congreso brasileño siempre ha tenido una importante presencia conservadora, pero la nueva composición supone un cambio por el peso alcanzado por la derecha y, particularmente, por el PL.

El fortalecimiento del partido se produjo, en parte, a costa del denominado Centrão, bloque integrado por partidos de centroderecha que históricamente ha sido determinante para construir mayorías parlamentarias y garantizar la gobernabilidad de los distintos gobiernos.

Lula enfrentaría un Congreso más adverso

El resultado legislativo también representa un desafío para Lula. Aunque el Partido de los Trabajadores (PT) mantuvo sus nueve escaños en el Senado, la alianza de partidos que lo respalda en la Cámara de Diputados aumentó su representación de 82 a 88 bancas.

El director del DIAP, Neuriberg Dias, consideró que la gobernabilidad sería uno de los principales desafíos para Lula, debido al peso que tendrá la derecha en el nuevo Congreso.

El mandatario ya ha enfrentado dificultades para avanzar con su agenda legislativa. Durante su actual gobierno, el Congreso ha revertido decenas de vetos presidenciales y en abril rechazó la nominación de un candidato de Lula para el Supremo Tribunal Federal (STF), en medio de tensiones con el Senado.

Durante el gobierno de Jair Bolsonaro también se produjeron enfrentamientos con el Congreso, que bloqueó algunas de sus principales iniciativas, entre ellas propuestas para flexibilizar las normas sobre armas y modificar el sistema de votación.

El escenario podría ser diferente para Flávio Bolsonaro. Duarte considera que, de llegar a la Presidencia, tendría un respaldo parlamentario particularmente favorable dentro del Congreso.

Más victorias para el clan Bolsonaro

El avance del bolsonarismo también se reflejó en la elección de otros integrantes de la familia.

Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente, fue la candidata al Senado más votada en el Distrito Federal. Su resultado la mantiene como una de las principales figuras del grupo político y como una eventual opción para las elecciones presidenciales de 2030.

Carlos Bolsonaro, segundo hijo del expresidente, obtuvo uno de los dos escaños en disputa por Santa Catarina, mientras que Jair Renan Bolsonaro, el menor de los hijos varones, fue elegido diputado federal por ese estado.

El único de los hijos de Jair Bolsonaro que no participó directamente en las elecciones fue Eduardo Bolsonaro, quien permanece en Estados Unidos desde 2025.

El PL también celebró los resultados obtenidos por Nikolas Ferreira y Lucas Pavanato, ambos jóvenes dirigentes de derecha, quienes se convirtieron en los dos diputados más votados de la historia de Brasil, con más de tres millones de votos cada uno.

En São Paulo, en cambio, dos candidatas respaldadas por Lula, las exministras Marina Silva y Simone Tebet, no lograron obtener un escaño en el Senado.

Amnistía para Jair Bolsonaro, entre las prioridades

Uno de los principales objetivos anunciados por Flávio Bolsonaro es impulsar una ley de amnistía para su padre, quien cumple una condena de 27 años por su responsabilidad en la trama para desconocer el resultado de las elecciones de 2022 e intentar mantenerlo en el poder.

La eventual amnistía también podría beneficiar a personas condenadas por su participación en los ataques del 8 de enero de 2023, cuando manifestantes asaltaron las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia.

La posibilidad de aprobar una iniciativa de este tipo dependerá de la correlación de fuerzas en el nuevo Congreso y de los acuerdos que el próximo gobierno consiga construir.

El Supremo Tribunal Federal, otro frente de disputa

La nueva composición del Senado también podría tener consecuencias sobre la relación entre el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF).

El bloque favorable a Bolsonaro podría aproximarse al número de votos necesario para iniciar procesos de destitución contra magistrados del máximo tribunal, una posibilidad que sectores de la derecha han planteado como parte de su agenda política.

Uno de los principales objetivos de esas críticas es el juez Alexandre de Moraes, quien tuvo un papel central en los procesos judiciales contra Jair Bolsonaro.

Según el profesor de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas Álvaro Jorge, aunque este mecanismo nunca ha sido utilizado, algunos senadores de derecha lo han incluido entre sus propuestas políticas.

Además, el próximo presidente tendrá la facultad de nominar nuevos magistrados del Supremo, cuyos nombramientos deben ser aprobados por el Senado.

Durante el próximo mandato presidencial deberán producirse varias jubilaciones en el máximo tribunal, entre ellas las de Luiz Fux, Cármen Lúcia y Gilmar Mendes, además de una vacante generada por la salida anticipada de Luis Roberto Barroso.

Si Flávio Bolsonaro llegara a la Presidencia y mantuviera el respaldo de la mayoría conservadora en el Senado, podría tener una influencia significativa en la composición futura del Supremo.

Así, el giro hacia la derecha registrado en el Legislativo brasileño podría extenderse durante los próximos años a la relación entre el Ejecutivo, el Congreso y el Poder Judicial.

Con información de Reuters, EFE, AFP y medios.

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