Nepal y China concentran la mayor parte de las víctimas. Los equipos de rescate enfrentan carreteras destruidas, comunicaciones inestables y el riesgo de nuevos desbordes, mientras las morgues se encuentran al límite de su capacidad.
Los equipos de rescate trabajaban este domingo 30 de agosto con el lodo hasta las piernas y bajo la amenaza de nuevos deslaves en Nepal y China, cuatro días después de las devastadoras inundaciones que azotaron amplias zonas del Himalaya.
La tragedia deja hasta ahora 797 muertos y 3.048 desaparecidos en ambos países, mientras los socorristas luchan contra el paso del tiempo para encontrar sobrevivientes entre toneladas de barro y escombros que sepultaron poblaciones enteras.
Más de 3.000 personas desaparecidas
En Nepal, el balance provisional ascendió a 781 fallecidos y 2.502 desaparecidos, según informó este domingo la autoridad encargada de la gestión de emergencias.
En China, los medios estatales reportaron 16 muertos y 546 desaparecidos, elevando a 797 el número total de fallecidos y a 3.048 los desaparecidos en ambos países.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce figuran 592 extranjeros, según los reportes disponibles.
Con el paso de las horas, las posibilidades de hallar sobrevivientes disminuyen mientras los rescatistas avanzan entre el barro y los restos de viviendas, vehículos e infraestructura arrasada por las aguas.
Rescate bajo condiciones extremas
Las labores de búsqueda se desarrollan en condiciones particularmente difíciles.
En la localidad nepalí de Bharatpur, ubicada unos 160 kilómetros río abajo del epicentro del desastre, familiares de las personas desaparecidas revisan fotografías de cadáveres con la esperanza de identificar a sus seres queridos.
Las morgues se encuentran desbordadas, mientras los equipos de emergencia enfrentan carreteras destruidas o intransitables, interrupciones en las comunicaciones y el peligro de nuevos desbordes y deslizamientos.
La magnitud de los daños también plantea un enorme desafío para la reconstrucción de las zonas afectadas.
Aunque todavía es prematuro calcular el costo total de la catástrofe, el ministro nepalí de Relaciones Exteriores estimó que la reconstrucción podría demandar “varios miles de millones de dólares” y pidió apoyo a la comunidad internacional.
Mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate, las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevos desastres en una región que permanece parcialmente aislada por la destrucción de carreteras y otras vías de comunicación.