La crisis económica que atraviesa Alemania continúa golpeando a empresas y hogares. Durante el primer trimestre de 2026, el número de insolvencias empresariales volvió a aumentar, reflejando las dificultades que enfrenta la mayor economía de Europa.
Según informó la Oficina Federal de Estadística, entre enero y marzo se presentaron 6.275 solicitudes de insolvencia empresarial ante los tribunales competentes, lo que representa un incremento del 6,5 % respecto al mismo período del año anterior. Solo en marzo, las insolvencias corporativas crecieron un 15,8 % en comparación con el mismo mes de 2025.
La situación también afecta cada vez más a los consumidores. En marzo se registraron 7.462 insolvencias personales, cifra que supone un aumento cercano al 20 % frente al año anterior y evidencia el deterioro de la capacidad financiera de numerosos hogares.
Empresas exigen reformas urgentes
El economista jefe de la Cámara Alemana de Industria y Comercio (DIHK), Volker Treier, calificó las cifras como una “señal de advertencia” para el Gobierno alemán y reclamó medidas que reduzcan la presión sobre el sector empresarial.
“En marzo, tantas empresas se declararon insolventes como no ocurría desde hace doce años”, afirmó el especialista, quien atribuyó la situación al persistente encarecimiento de la energía, el aumento de los costos laborales y la desaceleración económica, factores que afectan especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
Las perspectivas tampoco son alentadoras. Expertos y entidades como Creditreform prevén que el número de quiebras empresariales seguirá creciendo durante el resto de 2026, en un contexto marcado por la débil actividad económica y la incertidumbre sobre la recuperación del país.