El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes (22.09.2025) una orden ejecutiva que declara al movimiento Antifa como “organización terrorista nacional”, acusándolo de mantener un patrón sistemático de violencia política para socavar el estado de derecho.
La medida instruye a los departamentos y agencias federales a utilizar todas sus facultades para investigar, desmantelar y procesar cualquier operación ilegal vinculada a Antifa, incluidas redes de financiamiento y apoyo material. El documento sostiene que el movimiento ha perpetrado ataques contra agentes del orden y oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como parte de su estrategia de coerción e intimidación.
Antifa es un movimiento descentralizado de izquierda que se opone a grupos de extrema derecha, racistas y fascistas. La ausencia de una estructura formal o liderazgo definido ha generado debates sobre la viabilidad legal de su designación como organización terrorista. De hecho, en 2020, el entonces director del FBI, Christopher Wray, afirmó que Antifa era “una ideología más que una organización”.
Trump, sin embargo, ha responsabilizado de manera reiterada a la “izquierda extrema” por la violencia en el país. En este contexto, vinculó a Antifa con los disturbios posteriores al asesinato del activista ultraconservador Charlie Kirk, ocurrido el 10 de septiembre en Utah. El dirigente fue despedido este fin de semana en un multitudinario velorio que reunió a más de 90.000 personas, encabezado por el mandatario y su gabinete.