Sushila Karki, expresidenta de la Corte Suprema y reconocida por su lucha contra la corrupción, se convirtió este domingo en la primera mujer en encabezar un gobierno en Nepal. Su llegada al poder se produce tras una semana de violentas protestas anticorrupción que dejaron al menos 72 muertos, más de 2.100 heridos y varias instituciones reducidas a cenizas.
La magistrada, de 73 años, asumió el cargo de primera ministra interina después de la dimisión forzada de K.P. Sharma Oli, quien renunció en medio de la crisis más sangrienta que ha vivido el país en décadas. Ante la destrucción del Palacio de Gobierno, Karki juró en un edificio provisional y anunció que su mandato se extenderá solo por seis meses, hasta que se convoquen nuevas elecciones en marzo de 2026.
“Todos debemos unirnos para reconstruir el país”, afirmó en su primer discurso televisado. Como gesto inicial, prometió compensaciones de un millón de rupias (unos 7.100 dólares) para las familias de los fallecidos, atención médica gratuita para los heridos y el reconocimiento de los muertos en las protestas como “mártires de la nación”.
Protestas devastadoras
Según el Ministerio de Salud, entre los fallecidos se cuentan 59 manifestantes, 3 policías y 10 reclusos que murieron al intentar fugarse durante los disturbios. “Se están descubriendo cadáveres en viviendas, oficinas y centros comerciales incendiados”, advirtió el portavoz Prakash Budathoki, quien alertó que la cifra de víctimas podría aumentar.
El 9 de septiembre, edificios emblemáticos como el Parlamento, el Tribunal Supremo, ministerios, comisarías y residencias de políticos fueron incendiados. El despacho del primer ministro también quedó devastado.
Karki aseguró que su prioridad será restaurar las infraestructuras destruidas y anunció una investigación sobre los actos de vandalismo y los excesos policiales. “La calma debe volver a nuestras calles. Tenemos que dejar atrás la violencia y enfocarnos en la reconstrucción”, insistió, llamando a partidos y sociedad civil a cooperar.
El levantamiento de la Generación Z
El estallido social comenzó el 8 de septiembre, cuando el Gobierno de Oli prohibió el uso de redes sociales para frenar la organización de protestas en línea. La medida encendió la indignación de miles de jóvenes que acusan a la clase política de corrupción y privilegios.
Decenas de miles de manifestantes, autodenominados “Generación Z”, se organizaron a través de la plataforma Discord y llenaron las calles de Katmandú y otras ciudades. Aunque sin líderes visibles, el movimiento adquirió rápidamente un carácter masivo y desafiante para el poder tradicional.
Expectativa internacional
El desafío de Karki será canalizar ese descontento hacia un proceso institucional que devuelva estabilidad y prepare el terreno para las elecciones. La comunidad internacional sigue de cerca la transición: tanto India como China han expresado su apoyo a la estabilidad de Nepal, aunque observan con cautela la irrupción de un movimiento juvenil sin líderes que podría redefinir el panorama político del país.
(Con Reuters, AP y EFE)