El presidente Karol Nawrocki y el primer ministro Donald Tusk, rivales políticos habituales, exhibieron este miércoles (10.09.2025) una inusual unidad tras la incursión de 19 drones rusos, algunos lanzados desde Bielorrusia, que violaron el espacio aéreo polaco. Tres fueron derribados por cazas F-16 polacos y F-35 neerlandeses, con apoyo de tropas italianas y alemanas. Restos cayeron hasta 250 km dentro del país, sin dejar víctimas.
“Por primera vez, drones rusos hostiles fueron abatidos en territorio de la OTAN”, subrayó Tusk, mientras Nawrocki calificó el hecho de “momento sin precedentes”. Ambos líderes acordaron invocar el artículo 4 de la OTAN, que prevé consultas conjuntas, y cerraron la frontera con Bielorrusia ante el inicio de maniobras militares ruso-bielorrusas.
Tusk reclamó a los aliados que pasen de las palabras a los hechos: “La guerra en Ucrania no es solo un asunto polaco o ucraniano, sino una confrontación contra el mundo libre”. Polonia destina un 4,7 % de su PIB a defensa y espera beneficiarse del programa europeo SAFE para ampliar su arsenal.
Varsovia también advirtió sobre campañas de desinformación que buscan culpar a Ucrania del ataque. En paralelo, Nawrocki conversó con Donald Trump, quien reafirmó la permanencia de tropas estadounidenses en el país.
“El enemigo está en el este, no en el oeste”, enfatizó Tusk, en alusión a los ataques internos contra Alemania, mientras analistas pidieron que la OTAN responda con firmeza para disuadir nuevas provocaciones rusas.
Con (cp/dzc)