El buque cazaminas alemán “Fulda” partió desde la base naval de Kiel-Wik, en el mar Báltico, rumbo al Mediterráneo, donde se integrará inicialmente a una fuerza antiminas de la OTAN. Su desplazamiento ocurre en medio de la creciente tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo y gas.

Especializado en la detección y destrucción de minas marinas, el “Fulda” podría participar en una eventual misión internacional de desminado en la zona, siempre que se cumplan las condiciones políticas y legales exigidas por Alemania.

Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, Teherán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, un paso clave para el transporte energético global, lo que ha provocado fuertes alzas en los precios del petróleo y del gas natural licuado (GNL).

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reiterado que Berlín está dispuesto a contribuir a la estabilidad de la región y a apoyar iniciativas de paz una vez que finalicen las hostilidades. Según explicó, el conflicto afecta directamente a la economía alemana y europea.

Alemania cuenta con amplia experiencia en operaciones de desminado naval. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la Armada alemana ha trabajado de manera constante en la limpieza de minas en el mar Báltico, consolidando capacidades altamente valoradas dentro de la OTAN.

Sin embargo, cualquier despliegue militar alemán en el extranjero requiere la aprobación del Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento. Además, la misión debe formar parte de un sistema de seguridad colectiva, como la OTAN, la Unión Europea o Naciones Unidas.

La comandante Inka von Puttkamer, jefa del 3.er Escuadrón de Cazaminas, advirtió que la Marina alemana opera actualmente al límite de sus capacidades y que una nueva misión obligaría a redistribuir recursos ya comprometidos en operaciones internacionales.

El ministro de Defensa, Boris Pistorius, subrayó que cualquier operación en Ormuz solo sería posible en coordinación con Estados Unidos y otros aliados occidentales, debido a la complejidad militar y estratégica de la región.

Por ahora, no existe una decisión definitiva sobre un eventual despliegue alemán, mientras persisten las tensiones en el estrecho de Ormuz y continúa la incertidumbre sobre el alcance de las minas colocadas en la zona.

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