La agencia policial europea Europol alertó este jueves (05.03.2026) que la escalada del conflicto en Oriente Medio podría tener consecuencias directas para la seguridad en la Unión Europea, incluyendo un aumento de la amenaza de terrorismo, extremismo violento, ciberataques y campañas de desinformación.
El portavoz de Europol, Jan Op Gen Oorth, señaló que la situación ya tiene “repercusiones inmediatas” en el ámbito de la delincuencia organizada y el terrorismo dentro del bloque europeo.
Según explicó, las autoridades han detectado un incremento en los ataques informáticos dirigidos contra infraestructuras europeas, así como un aumento de fraudes en línea que aprovechan el contexto del conflicto internacional.
“El nivel de amenaza terrorista y de extremismo violento en el territorio de la Unión Europea se considera elevado”, advirtió el portavoz.
Riesgo de radicalización
De acuerdo con Europol, esta amenaza podría materializarse en procesos de radicalización interna protagonizados por individuos que actúan de forma aislada o por pequeñas células que operan por iniciativa propia.
La agencia también alertó que la rápida difusión de contenidos polarizantes en internet podría acelerar la radicalización a corto plazo, especialmente entre comunidades de la diáspora en Europa y otros sectores vulnerables a la propaganda extremista.
Asimismo, el organismo señaló que algunos grupos vinculados a Irán podrían intentar llevar a cabo acciones desestabilizadoras dentro del territorio europeo.
Actividades ligadas al “Eje de la Resistencia”
El portavoz hizo referencia a organizaciones asociadas al llamado Eje de la Resistencia, una red de milicias y movimientos aliados de Irán que se oponen a Israel y a la influencia de Estados Unidos en la región.
Según las evaluaciones de seguridad, algunas redes criminales que operan en Europa podrían actuar bajo la dirección de instituciones de seguridad iraníes, participando en actividades como financiamiento del terrorismo, campañas de intimidación, ataques informáticos, difusión de desinformación o fraudes digitales.
Entre los posibles objetivos de estas acciones figuran sedes diplomáticas, instalaciones relacionadas con el conflicto en Medio Oriente, espacios públicos con baja protección —conocidos como “objetivos blandos”— y determinadas infraestructuras críticas.