No existe información oficial sobre el número de fallecidos en las manifestaciones, pero organizaciones de derechos humanos reportan cientos de víctimas.

El Gobierno de Irán ha intensificado la represión contra las protestas que sacuden el país desde el pasado 28 de diciembre, en medio de una profunda crisis económica. La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, denunció que la respuesta de las fuerzas de seguridad ha derivado en una “matanza” y elevó a al menos 538 el número de muertos.

Según HRANA, las protestas se han extendido a más de un centenar de ciudades iraníes y los arrestos alcanzan ya las 10.675 personas, entre ellas 160 menores de edad y 52 estudiantes.

Otras ONG ofrecen cifras distintas. Iran Human Rights, con sede en Noruega, reportó al menos 192 manifestantes muertos en lo que considera las protestas antigubernamentales más multitudinarias de los últimos tres años. No obstante, la organización advirtió que el número real podría ser mayor debido al corte de internet y a la ausencia de datos oficiales.

Apagón informativo y denuncias de masacre

El apagón de internet “ya ha superado las 60 horas”, denunció este domingo Netblocks, entidad que monitorea la gobernanza de la red. “Esta medida de censura representa una amenaza directa para la seguridad y el bienestar de los iraníes”, alertó.

En la misma línea, el Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, afirmó haber recibido “relatos de testigos presenciales e informes creíbles” que indican que cientos de manifestantes han muerto durante el actual corte de comunicaciones. “Se está llevando a cabo una masacre en Irán. El mundo debe actuar ahora para evitar más pérdidas de vidas”, señaló la organización.

El CHRI añadió que los hospitales se encuentran desbordados, las reservas de sangre se están agotando y que numerosos manifestantes han sufrido disparos, incluso en los ojos.

De protestas económicas a un desafío al régimen

Las manifestaciones comenzaron hace dos semanas como protestas contra el aumento del costo de vida, pero con el paso de los días derivaron en un movimiento de rechazo al régimen teocrático que gobierna Irán desde la Revolución Islámica de 1979.

Ante este escenario, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó este domingo a las autoridades iraníes a ejercer “la máxima moderación” y a abstenerse de utilizar la fuerza de manera “innecesaria o desproporcionada”.

En contraste, el Gobierno iraní decretó tres días de duelo nacional por los “mártires”, incluyendo a miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos durante las protestas. El presidente Masoud Pezeshkian llamó a la población a participar este lunes en una “marcha nacional de resistencia” para condenar la violencia atribuida, según la versión oficial, a “criminales terroristas urbanos”.

Las protestas representan uno de los mayores desafíos al liderazgo del ayatolá Alí Jamenei, de 86 años, desde la guerra de 12 días entre Israel y la República Islámica en junio pasado, un conflicto respaldado por Estados Unidos, que se ha declarado “dispuesto a ayudar” al pueblo iraní.

(mn/efe, afp)

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