El presidente de Estados Unidos urgió al Gobierno cubano a alcanzar un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.

Tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien instó a Cuba a “alcanzar un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel respondió con un mensaje tajante en la red social X: “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer”.

El líder de la isla subrayó además que el país “se prepara” y está “dispuesto a defender la Patria hasta la última gota de sangre”, en un claro rechazo a lo que consideró presiones externas de Washington.

Trump lanzó su advertencia el domingo, sin precisar las consecuencias de un eventual desacuerdo, y señaló que el flujo de petróleo y recursos financieros provenientes de Venezuela hacia La Habana se detendría “a partir de ahora”.

Respuesta de la Cancillería cubana

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, respondió también a través de redes sociales, afirmando que Cuba, “a diferencia de EE. UU.”, no tiene “un Gobierno que se preste al mercenarismo, el chantaje o la coerción militar contra otros Estados”.

Sus declaraciones aludieron a otros comentarios de Trump, quien sostuvo que Cuba ha “vivido durante años” gracias al dinero y al petróleo venezolanos, a cambio de supuestos “servicios de seguridad” prestados a los “dos últimos dictadores”, en referencia a Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

En relación con el suministro energético, Rodríguez defendió el derecho de Cuba a importar combustible “desde los mercados dispuestos a exportarlo”, y recalcó que esas relaciones comerciales no deben estar sujetas a “la interferencia ni a las medidas coercitivas unilaterales de EE. UU.”.

“El derecho y la justicia están del lado de Cuba. Estados Unidos se comporta como un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad, no solo de Cuba y del hemisferio, sino del mundo entero”, añadió el canciller.

Crisis energética en la isla

Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, marcada por frecuentes averías en sus obsoletas centrales eléctricas y por la escasez de divisas para adquirir el combustible necesario. El país requiere alrededor de 110.000 barriles diarios para cubrir sus necesidades básicas: unos 40.000 proceden de la producción nacional y el resto se importa principalmente de Venezuela y México, y en menor medida de Rusia, según estudios independientes.

(mn/afp, efe)

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