La situación laboral de los jóvenes en el Perú atraviesa un momento crítico. Durante el primer trimestre de 2025, la tasa de desempleo entre personas menores de 25 años alcanzó el 11.3%, según cifras oficiales. Este indicador refleja una barrera persistente para el ingreso al mercado laboral, marcada principalmente por la exigencia de experiencia previa, que mantiene a miles de jóvenes en un círculo de exclusión.

Muchos de ellos señalan que, pese a haber concluido estudios o estar aún en formación, se les exige entre uno y dos años de experiencia incluso para puestos de ingreso. “Aplico a trabajos relacionados con mi carrera, pero me piden experiencia que no tengo”, relató una joven de 19 años. Este escenario genera frustración, alimenta la informalidad y empuja a parte de la población juvenil a buscar oportunidades en el extranjero.

Fundación Forge: una oportunidad para empezar

Ante este panorama, iniciativas como la de Fundación Forge buscan tender puentes hacia la formalidad. La organización, presente en nueve países y con más de 10 mil jóvenes beneficiados cada año, ofrece capacitación gratuita en habilidades blandas, elaboración de currículums, entrevistas laborales y trabajo en equipo.

En el Perú, acaba de lanzar 200 becas para jóvenes de Lima y Callao, dirigidas a quienes buscan prepararse y acceder a empleos de calidad en empresas formales.

Desafíos estructurales

Expertos advierten que el desempleo juvenil no responde solo a la falta de preparación, sino también a factores estructurales como la baja inversión privada y la inseguridad, que frenan la generación de nuevos puestos de trabajo. De no corregirse estas condiciones, la tendencia podría agravarse, impulsando cada vez más a las familias a considerar la migración como la única vía hacia un futuro con mayores oportunidades.

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