Este viernes (15.08.2025) Donald Trump y Vladímir Putin se encontrarán en Alaska, en su primer cara a cara desde 2019 y el primero desde la invasión rusa de Ucrania. La ausencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha generado críticas y advertencias sobre el riesgo de un acuerdo que excluya al principal afectado.

El Kremlin justificó la sede por la cercanía geográfica con Rusia, aunque analistas ven un fuerte simbolismo histórico. Zelenski, respaldado por la ONU y líderes europeos, insiste en que “no puede haber paz sin la voz de Kiev”, mientras Moscú exige que Ucrania reconozca la anexión de Crimea y otras regiones, renuncie a la OTAN y reduzca su ejército.

Filtraciones apuntan a que Trump contemplaría “intercambios territoriales”, lo que inquieta a aliados europeos. En el frente, la guerra se mantiene estancada: Rusia controla cerca del 19 % del territorio ucraniano, pero sus avances son limitados y costosos.

Expertos advierten que un pacto que legitime las ganancias rusas podría fracturar la OTAN y beneficiar a Moscú. Para el analista Luis Alberto Villamarín, la cumbre refleja “la arrogancia” de Trump y Putin y el riesgo de que ambos prioricen intereses estratégicos sobre la soberanía ucraniana.

(Con EFE, AP y Reuters)

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