Arabia Saudita ha ejecutado a 17 personas en solo tres días, el ritmo más acelerado desde marzo de 2022, lo que eleva a 239 el número total de ejecuciones en lo que va de 2025. Organizaciones de derechos humanos alertan sobre una escalada preocupante que contrasta con el discurso reformista del príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Este lunes 4 de agosto, las autoridades ejecutaron a dos saudíes por delitos terroristas, tras haber ejecutado el fin de semana a otras 15 personas, en su mayoría extranjeros condenados por delitos de drogas, informó la agencia estatal saudí.

Entre los ejecutados del sábado y domingo, 13 fueron condenados por contrabando de hachís y uno por cocaína. El último pico similar ocurrió en marzo de 2022, cuando se registraron 81 ejecuciones en un solo día por cargos de terrorismo.

Arabia Saudita, uno de los países con mayor uso de la pena capital, reanudó en 2022 las ejecuciones por delitos de drogas tras una suspensión de tres años. Según datos oficiales recopilados por AFP, 161 ejecuciones este año fueron por delitos relacionados con narcóticos y 136 de los ejecutados eran extranjeros.

Organizaciones como Reprieve denuncian un uso desproporcionado de la pena de muerte, especialmente contra migrantes. “Es preocupante ver ejecuciones por delitos de hachís en un momento en que muchos países están despenalizando su consumo”, señaló Jeed Basyouni, portavoz del grupo.

Este repunte estaría vinculado a la “guerra contra las drogas” lanzada por el reino en 2023, y podría llevar a superar las 338 ejecuciones de 2024, la cifra más alta desde los años 90.

Aunque el gobierno asegura que las penas capitales se aplican solo tras agotar todas las apelaciones, activistas sostienen que estas medidas debilitan la narrativa de apertura y modernización promovida por la agenda Visión 2030 del príncipe heredero.

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