Alemania intenta dejar atrás la recesión con una ambiciosa iniciativa empresarial que promete inyectar 631.000 millones de euros en la economía durante los próximos tres años. El canciller Friedrich Merz, del partido CDU, celebró la decisión como una señal clara de confianza: “Alemania ha vuelto. Vale la pena invertir de nuevo”.
La iniciativa, llamada “Made for Germany”, reúne a 61 grandes empresas, entre ellas Airbus, BMW, SAP, Volkswagen, y firmas extranjeras como Nvidia y BlackRock. El objetivo: fortalecer la competitividad, modernizar la industria y recuperar el liderazgo tecnológico del país.
Un giro tras años de estancamiento
La economía alemana, altamente dependiente de las exportaciones, se vio duramente golpeada por la pandemia, la guerra en Ucrania, la crisis energética y la inflación. En 2024, Alemania registró la tasa de inversión más baja entre los 38 países de la OCDE.
Pero el ambiente ha cambiado. Con un nuevo gobierno de coalición CDU/CSU-SPD desde mayo, Berlín ha puesto en marcha un fondo público de 500.000 millones de euros para inversión en infraestructura y transición ecológica. Además, bajarán los impuestos y el precio de la electricidad industrial.
Relación estrecha entre política y empresas
El canciller Merz, exdirectivo de BlackRock, impulsa una agenda claramente proempresarial. “Hoy iniciamos una nueva forma de colaboración”, dijo Roland Busch, presidente de Siemens y uno de los líderes de la iniciativa, tras reunirse con autoridades en la Cancillería.
Las empresas piden menos regulación, menos burocracia y reformas en el sistema de seguridad social, que consume actualmente el 42 % del PIB. La OCDE advierte que, sin cambios, el Estado alemán deberá seguir endeudándose para financiar las pensiones en un país cada vez más envejecido.
Merz ya ha anunciado que la reforma del sistema previsional será la próxima gran prioridad.