Más de 1.350 empleados del Departamento de Estado de EE. UU. comenzaron a ser despedidos este viernes (11.07.2025) como parte de una reestructuración impulsada por la administración de Donald Trump. La medida, que afecta a 1.107 funcionarios civiles y 246 diplomáticos, se da en medio de múltiples crisis internacionales, como la guerra en Ucrania, el conflicto en Gaza y las tensiones con China.

El plan, anunciado en abril por el secretario de Estado Marco Rubio, responde a la agenda de recorte estatal de Trump bajo el lema America First. Según un comunicado interno, busca “optimizar operaciones”, eliminar funciones “no esenciales” y reducir duplicidades. En total, incluyendo salidas voluntarias, casi 3.000 puestos serán eliminados.

La decisión ha generado fuertes críticas. Exdiplomáticos, congresistas y la Asociación del Servicio Exterior (AFSA) la calificaron como “catastrófica” para la diplomacia estadounidense. “Perder esta experiencia en un momento tan crítico es absurdo”, denunció el senador Tim Kaine, alertando sobre la creciente influencia global de China.

Impacto estratégico y humano

Los recortes afectan especialmente a expertos en regiones clave como Asia-Pacífico, lo que según analistas debilita la capacidad de EE. UU. para contrarrestar la expansión de Beijing, que refuerza su presencia diplomática y militar en África, América Latina y el Indo-Pacífico a través de la “Nueva Ruta de la Seda”.

Entre las decisiones más polémicas está la eliminación de la Oficina para Seguridad Civil y Derechos Humanos, y el cierre de programas de ayuda exterior y reasentamiento de refugiados, como CARE, que apoyaba a afganos aliados de EE. UU. durante la guerra.

“Fue devastador”, relató Jessica Bradley Rushing, empleada de CARE. El senador Andy Kim calificó la jornada como “desgarradora”. Para el exembajador Robert Blake, es un golpe a quienes sirvieron “con lealtad y distinción”.

“You are fired”: escenas de dolor en el Departamento

En la sede del Departamento en Washington, empleados recogían sus pertenencias entre lágrimas mientras afuera manifestantes mostraban pancartas de apoyo. Algunos carteles, en forma de lápidas, simbolizaban la muerte de la diplomacia y los derechos humanos. Dentro, oficinas fueron habilitadas como “centros de salida”, marcando abruptamente el final de numerosas carreras diplomáticas.

“Trump prioriza la lealtad sobre la experiencia”, advirtió el veterano Gordon Duguid. Para muchos, esta purga representa no solo una pérdida institucional, sino también un símbolo del debilitamiento del liderazgo global de Estados Unidos.

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