La disputa pública entre el hombre más rico del mundo y el presidente de la mayor potencia global ha desatado una tormenta bursátil. Tesla cayó más de un 14 % en Wall Street, mientras Donald Trump amenazó con retirar subsidios y contratos federales a las empresas de Elon Musk, quien, en respuesta, lo acusó de haber llegado a la presidencia gracias a su apoyo.

Tesla, el emblemático fabricante de vehículos eléctricos liderado por Elon Musk, registró este jueves 5 de junio una de sus peores jornadas en bolsa. Las acciones de la compañía se desplomaron un 14,27 %, lo que equivale a una pérdida de casi 150.000 millones de dólares en capitalización de mercado. El desplome devuelve a la firma por debajo del billón de dólares en valoración bursátil y profundiza una caída de más del 30 % acumulada en lo que va del año.

El conflicto estalla en un contexto adverso: caída de ventas en Europa, tensiones políticas en Washington y una ruptura explosiva entre dos figuras influyentes —Musk y Trump—, que hasta hace poco mantenían una relación cercana.

Del apoyo mutuo al enfrentamiento abierto

Tras meses de colaboración institucional y afinidad en redes sociales, Musk calificó como una “abominación repugnante” el nuevo plan fiscal de Trump, asegurando que incrementará peligrosamente el déficit y la deuda nacional. También arremetió contra la política comercial del presidente, advirtiendo que la imposición de aranceles a más de 180 países podría llevar a EE. UU. a una recesión en el segundo semestre del año.

La respuesta de Trump no se hizo esperar. Visiblemente molesto, afirmó que Musk se había “vuelto loco” tras abandonar su cargo como asesor presidencial y amenazó con cancelar todos los subsidios y contratos federales relacionados con sus empresas, particularmente los destinados a incentivar la compra de vehículos eléctricos. “La manera más fácil de ahorrar miles de millones en nuestro presupuesto es eliminar los subsidios de Elon”, escribió en su cuenta oficial, criticando además que su predecesor, Joe Biden, no hubiera hecho lo mismo.

Riesgo para Tesla, SpaceX y Starlink

La advertencia no es menor. Tesla ha recibido hasta 11.400 millones de dólares en créditos regulatorios y subvenciones para fomentar la adopción de autos eléctricos. SpaceX, otra compañía de Musk, es uno de los principales contratistas del Gobierno estadounidense, con un acuerdo reciente de 5.900 millones de dólares firmado con la Fuerza Espacial para lanzar satélites y desarrollar misiones durante los próximos cinco años.

Asimismo, Starlink —la división de telecomunicaciones de SpaceX— mantiene contratos por más de 500 millones de dólares, que incluyen provisión de servicios de internet a zonas rurales, apoyo a las Fuerzas Armadas de Ucrania y el desarrollo de sistemas de comunicación seguros para agencias de inteligencia.

Musk contraataca

Musk elevó el tono del enfrentamiento a través de su cuenta en X (antes Twitter), asegurando que sin su respaldo Trump no habría ganado las elecciones presidenciales de 2024. Incluso pidió públicamente iniciar un proceso de impeachment contra el mandatario y lanzó una encuesta sobre la creación de un nuevo partido político de centro, fuera del eje republicano-demócrata. El 83 % de los votantes apoyó la propuesta.

La ruptura ocurre días después de que Musk renunciara a su cargo como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), donde lideraba una iniciativa para recortar gasto público y reducir burocracia. Aunque su salida se presentó como voluntaria, Trump ofreció otra versión: afirmó que le pidió la renuncia y le retiró el “Mandato de Vehículos Eléctricos”, alegando que obligaba a los estadounidenses a comprar autos que “nadie quería”.

“¡Él lo sabía desde hace meses y simplemente se volvió LOCO!”, escribió Trump, marcando el fin de una alianza que ahora amenaza con convertirse en una batalla de alto voltaje con consecuencias corporativas, políticas y económicas.

Tesla en retroceso: ventas se desploman en Europa

La crisis llega en un momento crítico para Tesla. Las ventas en Europa cayeron cerca de un 50 % en el primer trimestre del año, reflejando el rechazo creciente de consumidores a las posturas políticas y personales de Musk. El desplome en el continente ha arrastrado el rendimiento global de la empresa.

Ahora, con la amenaza de perder subsidios clave y el respaldo institucional en EE. UU., Tesla enfrenta un escenario incierto que podría afectar su estabilidad financiera y su liderazgo en la industria de vehículos eléctricos.

Con información de AP.

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