La reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de levantar las sanciones contra Siria podría marcar un punto de inflexión en la estabilidad del país. Sin embargo, aún persisten muchas incógnitas sobre el alcance y las condiciones de esta medida.

Esta semana, miles de sirios salieron a las calles para celebrar el anuncio del mandatario estadounidense, quien expresó su intención de eliminar completamente las severas sanciones impuestas durante décadas, poniendo fin a 45 años de aislamiento internacional. El Ministerio de Exteriores de Siria calificó el anuncio como un «punto de inflexión crucial» y una «oportunidad vital» para avanzar hacia la estabilidad, la autosuficiencia y la reconstrucción nacional, liderada por el propio pueblo sirio.

¿Levantamiento total o parcial?

A pesar del entusiasmo inicial, no está claro si la eliminación de sanciones será total o se aplicará solo a sectores específicos, como la ayuda humanitaria, el sistema bancario o el comercio. Algunas medidas restrictivas de la Unión Europea ya han sido relajadas, aunque otras siguen vigentes. La jefa de política exterior del bloque, Kaja Kallas, propuso esta semana una flexibilización adicional.

«Debemos ver si las palabras de Trump se traducen en acciones concretas, considerando la complejidad del régimen de sanciones vigente», afirmó Julien Barnes-Dacey, director del programa para Oriente Medio y el Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). «Es probable que este sea un proceso más largo de lo que muchos sirios esperan», agregó. No obstante, subrayó que el levantamiento de las medidas más estrictas podría allanar el camino para la llegada del tan necesario apoyo económico, sin el cual el nuevo gobierno enfrentará enormes dificultades.

Un nuevo capítulo político

En los últimos seis meses, Siria ha vivido transformaciones profundas. En diciembre, el régimen de Bashar al Asad fue derrocado por una coalición rebelde encabezada por Hayat Tahrir al Sham (HTS), liderada por Ahmad al Sharaa, actual presidente interino. Este acontecimiento puso fin a casi 14 años de guerra civil, aunque se estima que la reconstrucción del país costará entre 400.000 millones y un billón de dólares.

Al Sharaa ha prometido incluir a todos los grupos políticos y religiosos en el nuevo gobierno. Sin embargo, recientes incidentes violentos, reflejo de tensiones entre la mayoría sunita y las minorías, revelan que el control de la seguridad nacional aún es limitado. A pesar de ello, Trump elogió a Al Sharaa, calificándolo como “un verdadero líder”.

Condiciones de Estados Unidos

La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, detalló cinco condiciones planteadas por Trump a Siria para consolidar el levantamiento de sanciones: 1) firmar los Acuerdos de Abraham con Israel, 2) exigir la salida de todos los terroristas extranjeros, 3) deportar a militantes palestinos, 4) cooperar con EE. UU. en la lucha contra el Estado Islámico y 5) asumir el control de los centros de detención del EI en el noreste del país.

Para Nanar Hawach, analista sénior para Siria del International Crisis Group, mejorar las relaciones con Israel sería clave. “Israel ha sido un actor desestabilizador en Siria desde la caída de Al Asad, con cientos de ataques aéreos y la ocupación de territorio en el sur. Sin un acuerdo, Israel probablemente continuará siendo una amenaza para la estabilidad”, explicó. Pese al historial de enfrentamientos entre ambos países, Hawach considera que los beneficios de un acercamiento podrían superar los riesgos.

Retorno de refugiados

El fin de las sanciones podría tener un impacto más allá de lo económico. Según Hawach, «la crisis económica ha deteriorado los servicios básicos, alimentado el malestar social y empujado a muchos hacia grupos armados». Revertir esta situación podría mejorar significativamente el panorama general.

Siria sigue siendo uno de los mayores focos de desplazamiento forzado del mundo. Desde 2011, más de 14 millones de personas han abandonado sus hogares; unos 6 millones dejaron el país y el resto son desplazados internos, según datos de la ONU. Desde la caída de Al Asad, alrededor de 1,87 millones de sirios —entre desplazados internos y retornados del exterior— han regresado a sus comunidades, según un reciente informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). No obstante, las difíciles condiciones económicas y la escasez de servicios básicos continúan obstaculizando la recuperación.

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