El expresidente estadounidense Donald Trump firmó este lunes 12 de mayo un decreto que da a las compañías farmacéuticas un plazo de 30 días para negociar una reducción significativa en los precios de los medicamentos en Estados Unidos. De no cumplirse este objetivo, advirtió que ejercerá “el poder del Gobierno federal” para forzar el cambio.

Trump aseguró que algunos medicamentos podrían bajar hasta un 90% en el país y criticó que los ciudadanos estadounidenses estén “subsidiando” los precios que pagan otras naciones, especialmente en Europa. Según declaró, el objetivo de esta medida es que “el resto del mundo” asuma mayores costos por los medicamentos, mientras se alivia la carga financiera de los pacientes estadounidenses.

Amenaza de intervención federal

La orden establece que las farmacéuticas deben presentar en los próximos 30 días objetivos concretos de reducción de precios. Si no logran un “progreso significativo” dentro de seis meses, el Gobierno podrá imponer medidas adicionales, incluyendo posibles aranceles a las exportaciones de medicamentos.

El encargado de negociar los nuevos precios será el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien tendrá la misión de coordinar con la industria para alcanzar acuerdos que permitan una rebaja sustancial de los medicamentos recetados.

La orden ejecutiva también instruye al Gobierno federal a explorar programas de compra directa al consumidor y ordena a la Secretaría de Comercio, junto con otras agencias, revisar posibles medidas relacionadas con la exportación de medicamentos e ingredientes farmacéuticos que contribuyen a la disparidad de precios globales.

Fuerte oposición de la industria farmacéutica

La respuesta del lobby farmacéutico no se hizo esperar. La principal asociación del sector en Estados Unidos, PhRMA, calificó la iniciativa como “un mal negocio para los pacientes estadounidenses”.

Steven Ubl, presidente de PhRMA, advirtió que aplicar precios similares a los de “países socialistas” podría tener consecuencias negativas para el sistema de salud de EE. UU., ya que amenazaría la rentabilidad de las farmacéuticas y, por ende, afectaría la inversión en investigación y desarrollo de nuevos tratamientos.

“La innovación está en riesgo si las compañías no pueden recuperar sus inversiones en nuevos medicamentos”, argumentó Ubl.

Una promesa que Trump arrastra desde su primer mandato

La medida no es nueva en la agenda de Trump. Ya durante su primer mandato intentó implementar un mecanismo similar. En 2020, firmó una orden ejecutiva que exigía que Estados Unidos no pagara más que otros países por ciertos medicamentos, como los oncológicos por infusión y otros productos inyectables. Sin embargo, la iniciativa fue bloqueada por una orden judicial y no llegó a aplicarse durante la administración de Joe Biden.

En ese entonces, la industria argumentó que la medida otorgaría a gobiernos extranjeros una influencia desproporcionada en la determinación de precios en el mercado estadounidense.

Un camino complejo

Expertos señalan que alinear los precios de los medicamentos a nivel internacional es una tarea extremadamente difícil. Las diferencias en regulaciones, estructuras de salud y modelos de negociación hacen que las comparaciones de precios entre países sean problemáticas.

Aun así, la nueva orden ejecutiva representa un nuevo intento —esta vez más agresivo— por parte de Trump de posicionarse políticamente con una narrativa nacionalista en torno a los precios de los medicamentos, un tema muy sensible para millones de votantes.

Con información de AP y Reuters.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducir»