Pakistán anunció este sábado 10 de mayo el lanzamiento de una serie de ataques con misiles contra posiciones estratégicas en territorio indio, en represalia por el bombardeo del 7 de mayo realizado por India. Se trata del episodio más grave en más de 20 años entre estos dos vecinos y rivales con capacidad nuclear.
La oficina de prensa del Ejército paquistaní confirmó que la operación de respuesta, denominada Bunyan ul Marsoos (“Muro Sólido de Acero”), tuvo como objetivo instalaciones militares clave de la India. Según fuentes castrenses, los blancos incluyeron una base aérea en Udhampur, un aeródromo en Pathankot y un centro de almacenamiento de misiles en Beas, en el estado indio de Punjab.
Además, el Ejército de Pakistán afirmó haber lanzado un ciberataque que dejó fuera de servicio el 70 % de la red eléctrica de la India. Sin embargo, el Gobierno indio desmintió esa información y aseguró que el suministro eléctrico operaba con normalidad en Nueva Delhi y otras regiones del país, salvo en zonas bajo estado de alerta.
Espacio aéreo cerrado y clima de guerra
Previo al ataque, la Autoridad de Aeropuertos de Pakistán ordenó el cierre total de su espacio aéreo desde las 3:15 a.m. (hora local) hasta el mediodía, como medida preventiva ante posibles represalias.
El enfrentamiento se da en respuesta a los ataques indios del 7 de mayo contra instalaciones militares en Pakistán y en la región pakistaní de Cachemira. Islamabad reportó entonces al menos 26 civiles muertos, mientras que Nueva Delhi denunció la muerte de 12 personas tras bombardeos paquistaníes.
Pakistán calificó el ataque indio como un “flagrante acto de guerra” y prometió una “respuesta contundente”, que ahora se materializa con esta ofensiva.
Una escalada con raíces profundas
El trasfondo inmediato de esta nueva espiral de violencia se remonta a la matanza de 26 turistas hindúes en la Cachemira india el mes pasado. India responsabilizó a militantes con base en Pakistán, pero Islamabad negó cualquier implicación.
Con una disputa territorial no resuelta desde hace casi 80 años por el control de Cachemira, el actual escenario marca el punto más álgido de tensión desde el conflicto de Kargil en 1999.
(Con información de EFE y Reuters)