Tras las sanciones impuestas por Occidente por la guerra en Ucrania, China se ha consolidado como el principal respaldo económico de Rusia. El gigante asiático firmó acuerdos clave para la compra de petróleo y gas rusos, reforzando unos lazos que, desde los aranceles impuestos por Donald Trump, se han ido estrechando cada vez más.

El presidente chino, Xi Jinping, asistió en Moscú al Desfile del Día de la Victoria, donde su homólogo ruso, Vladímir Putin, exhibió el poderío militar ruso en conmemoración del 80.º aniversario del triunfo soviético sobre la Alemania nazi. Más allá del simbolismo histórico, el evento sirvió para mostrar la resiliencia de Rusia en el escenario global y subrayar la alianza estratégica con China.

Durante su visita, Xi expresó su respaldo a Moscú frente a lo que calificó como “intimidación hegemónica”, en referencia tanto a las sanciones occidentales como a la guerra comercial con Estados Unidos. “La confianza mutua entre China y Rusia se profundiza cada vez más, con una cooperación pragmática que forja un vínculo inquebrantable”, declaró.

Rusia necesita a China más que nunca

A medida que las sanciones occidentales asfixian la economía rusa, Moscú se apoya cada vez más en Pekín para mantener a flote su comercio exterior, especialmente en el sector energético y de materias primas. En 2024, el intercambio comercial bilateral alcanzó los 244.000 millones de dólares.

Desde el inicio del conflicto en Ucrania, las exportaciones rusas hacia China aumentaron un 63 %, hasta los 129.300 millones de dólares. Por su parte, las importaciones chinas han sido clave para sostener la economía rusa en tiempos de guerra. China también se ha convertido en el principal comprador de crudo ruso, con cerca del 20 % de sus importaciones provenientes de ese país.

A pesar de mantener una postura oficialmente neutral en el conflicto, Pekín acordó con el Kremlin la compra de petróleo y gas a precios reducidos, fortaleciendo así una relación que va más allá de lo económico.

Alianza militar y tecnológica

La cooperación sino-rusa también se ha profundizado en el ámbito militar. Ambas naciones comparten tecnologías de defensa avanzadas y, según el académico Björn Alexander Düben, experto en relaciones ruso-chinas de la Universidad de Jilin, “sin los productos de doble uso (civil y militar) provenientes de China, las fuerzas armadas rusas probablemente no podrían continuar su campaña militar contra Ucrania”.

Düben sostiene que el apoyo chino ha sido esencial para que Rusia resista mejor de lo esperado las sanciones: “Sin el respaldo económico de China, Moscú estaría sumido en un profundo desastre”.

Trump, los aranceles y el redireccionamiento comercial

En su relación con Washington, Pekín ha adoptado una postura desafiante pero calculada. Con los aranceles impuestos por Donald Trump y el acceso limitado a los mercados estadounidenses, China ha visto en Rusia un nuevo destino para sus exportaciones, aunque significativamente menor en tamaño.

Sin embargo, este giro comercial enfrenta obstáculos. Las sanciones secundarias de Estados Unidos, que buscan impedir que empresas de terceros países comercien con Rusia, han provocado cautela en el sistema financiero chino. Muchos bancos han evitado operar con entidades rusas por temor a represalias.

“Estas sanciones secundarias se han convertido en un gran punto de fricción en la relación económica entre China y Rusia”, advierte Düben. “No obstante, a medida que las relaciones comerciales con EE. UU. pierden atractivo, los bancos y empresas chinas podrían mostrarse más dispuestos a desafiar las amenazas de Washington”.

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