Los Ángeles enfrenta este martes 14 de enero una nueva amenaza por los incendios forestales, ya que se prevé que los vientos secos de la zona de Santa Ana potencien las llamas, que ya han destruido barrios y han cobrado más de dos docenas de vidas. Una alerta roja entró en vigor mientras los bomberos tratan de evitar que el fuego se propague.
Los bomberos de Los Ángeles se preparan para los fuertes vientos el martes 14 de enero, ráfagas que podrían alimentar dos devastadores incendios forestales que ya han arrasado barrios enteros, causado la muerte de al menos a dos docenas de personas y quemado una zona del tamaño de Washington, D.C.
Las ráfagas de viento seco de Santa Ana alcanzaron entre 48 y 80 km/h el lunes, pero la alerta roja entró en vigor hacia las 10 p.m. hora local, con vientos máximos que podrían alcanzar los 120 km/h a partir de las 4 a.m. del martes, sostuvo David Roth, del Centro de Predicción del Servicio Meteorológico Nacional estadounidense.
Más de 8.500 bomberos combatieron los incendios desde el aire y por tierra, evitando que las conflagraciones en ambos extremos de Los Ángeles se extendieran durante la noche del lunes.
“Esta situación es de lo peor”, afirmó la jefa de bomberos de la ciudad de Los Ángeles, Kristin Crowley, añadiendo: “No estamos a salvo”.
Las autoridades indicaron que el estado estaba repartiendo equipos de extinción de incendios en las zonas vulnerables, no solo en Los Ángeles, sino también en otros condados del sur de California que también estaban bajo peligro elevado de incendio.
Los dos principales incendios forestales estallaron la semana pasada, alimentados por vientos de gran intensidad que trajeron aire seco de los desiertos del interior.
Al menos 24 personas han muerto en los incendios, informó la oficina del forense del condado de Los Ángeles.
Los incendios forestales han destruido o dañado más de 12.000 estructuras, convirtiendo barrios enteros en cenizas humeantes y montones de escombros, dejando un paisaje apocalíptico.
Hasta el lunes, más de 92.000 personas del condado de Los Ángeles tenían órdenes de evacuación -frente a un máximo anterior de más de 150.000-, mientras que otras 89.000 tenían avisos de evacuación.
El incendio de Palisades, que arrasó comunidades de lujo en el flanco occidental de Los Ángeles, quemó 96 km2 y estaba contenido en un 14%, cifra que representa el porcentaje del perímetro del incendio que los bomberos tienen bajo control.
El incendio de Eaton, en las laderas de las montañas de San Gabriel, al este de la ciudad, consumió otras 14.117 hectáreas y estaba controlado en un 33%, según el Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California.
Un tercer incendio de 3,2 km2 al norte de la ciudad estaba contenido en un 95% y otros tres incendios en el condado han sido totalmente controlados en los últimos días.
El incendio de Eaton dañó la casa de Altadena de Lorraine Bryan, de 63 años, y destruyó otras dos viviendas de su propiedad. Ella dijo a la agencia de noticias Reuters que le preocupa conseguir dosis adicionales de insulina que necesita para controlar su diabetes.
“Estoy preocupada por el seguro, por la reconstrucción y por volver a ponerme en pie”, dijo Lorraine Bryan, en la puerta de su casa carbonizada. “Necesito mi medicación. Estoy intentando ver quién puede ayudarnos”.
Muertes y detenciones
El alguacil del condado de Los Ángeles, Robert Luna, declaró que los agentes están encontrando restos humanos todos los días mientras buscan en las zonas calcinadas de Altadena, donde se inició el incendio Eaton.
“Es una tarea muy dura”, dijo Luna, añadiendo que se teme que el número de muertos confirmados aumente en los próximos días.
El gobernador de California, Gavin Newsom, afirmó que el fuego podría ser la catástrofe natural más devastadora de la historia de Estados Unidos.
El fiscal del condado de Los Ángeles, Nathan Hochman, informó el lunes de la detención de 10 personas con relación a los incendios. Nueve personas fueron detenidas por robos en viviendas de las zonas afectadas. Otra persona fue detenida por incendio provocado, por supuestamente intentar prender fuego a un árbol en la ciudad de Azusa, a unos 32 km al noreste del centro de Los Ángeles.
El senador demócrata por California Adam Schiff declaró en una rueda de prensa celebrada el lunes que había «un lugar especial en el infierno» para los saqueadores.
Mientras tanto, el Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles fue demandado el lunes por no haber gestionado adecuadamente el suministro de agua, esencial para combatir el mortífero incendio de Palisades, según se demuestra en una presentación judicial.
Los residentes que demandaron alegan que las autoridades deberían haber mantenido el agua en un embalse cercano, que estaba seco en el momento en que el fuego estalló por primera vez el pasado martes.
Ayuda y política
“Nos duelen en el corazón las 24 almas inocentes que hemos perdido en los incendios forestales de Los Ángeles”, declaró el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien anunció ayudas adicionales para California, que cubrirán los costos de la retirada de escombros y las medidas de protección de emergencia.
Sin embargo, altos cargos republicanos del Congreso de Estados Unidos están considerando la posibilidad de imponer condiciones a la ayuda para catástrofes, acusando a los dirigentes demócratas del estado de gestionar mal los recursos hídricos y los bosques.
El gobernador de California, Gavin Newsom, y otros altos cargos demócratas del estado han sido objeto de duras críticas por su gestión de los incendios.
El presidente electo, Donald Trump, tiene previsto visitar la zona siniestrada tras su investidura la próxima semana, según una fuente familiarizada con la planificación.
Con miles de propietarios de viviendas enfrentándose a una costosa reconstrucción, grandes bancos comerciales como JPMorgan Chase y Bank of America han anunciado planes para suavizar las condiciones de devolución de las hipotecas para los afectados. Las aseguradoras se enfrentan a pérdidas históricas.
Con Reuters